domingo, 4 de agosto de 2013

Miedo en la ciudad de los muertos vivientes (1980) de Lucio Fulci



El padre Thomas colgado
Una película destacable sobre todo debido a su inmensa truculencia. Aquí nos encontramos ante un film verdaderamente llamativo para todo aquél devorador de cine de terror. Por supuesto que todo fan del género ha oído hablar de Lucio Fulci así que este nombre ya nos indicará bastantes aspectos que nos vamos a encontrar en dicha película. La historia nos cuenta como el suicidio de un cura en la ciudad de Dunwich (sacada de los textos de H. P. Lovecraft), edificada sobre la antigua Salem, desata una aterradora maldición. Las puertas del Infierno se abren y los muertos se levantan de sus tumbas. Para intentar detener este horror (la verdad no me queda claro cómo), se dirigen hacia este lugar una médium (Katherine MacColl) y un periodista (Christopher George). Mientras tanto en la propia Dunwich ya comienzan a desatarse hechos de lo más grotescos y macabros.  

La médium Mary Woodhouse (Katherine MacColl)

Gerry (Carlo De Mejo) y Sandra (Janet Agren)
Siempre he pensado que la mayoría de las películas de Fulci podrían haberse encontrado hoy catalogadas como auténticas obras maestras del terror si nos refiriésemos exclusivamente a la forma de componer sus films audiovisualmente. Y es que como la mayoría de sus películas más destacadas, "Miedo en la ciudad de los muertos vivientes" tiene una magnífica fotografía, una atmósfera muy cuidada, opresiva y verdaderamente acojonante, por otro lado la manera de componer los planos de Fulci es sobresaliente, se nota que sabe dirigir, que tiene una gran técnica y que cuida minuciosamente el aspecto visual. Ahora bien, por otro lado tenemos que la historia es un auténtico delirio, no tiene nis pies ni cabeza y no tiene lugar la lógica en ningún momento. Por lo tanto la película ha de ser visionada sin esmerarse mucho en comprender la serie de sucesos que van transcurriendo e ir disfrutando de la vorágine de escenas grotescas que Fulci nos ofrece con bastante destreza.

''¡Niño, que te coge el zombie!''

Estrujando cerebros
La película es un festival de gore, con efectos artesanales verdaderamente impresionantes y unos maquillajes más que convincentes, aparte de que nos ofrece una extraña y diferente visión del mundo zombie en el celuloide, muy abstracta y confusa (no llegamos a saber si son zombies, espectros o una mezcla de ambas cosas), tampoco nos interesa mucho la trama, lo que verdaderamente importa en un film como éste es la propia chicha y en esta ocasión Fulci pone a gusto del espectador auténtico picadillo. Es digno de destacar por encima de todo ese par de escenas tan truculentas, tan sangrientas y tan impresionantes que cuya existencia ya hace más que recomendable el visionado de este film a todo aficionado al terror:

- esa escena en la que la pobre chica dentro de un coche comienza a vomitar sus intestinos (el efecto puede parecer algo cantoso, la presencia de un maniquí que sustituye a la actriz, pero su cometido de asquear lo cumple con creces, aparte de que es una escena que presenta una gran imaginación y agallas al no cortarse en mostrar un espectáculo verdaderamente fuerte y visceral).

¡Buen provecho!

- la otra es la que tiene como protagonista al tonto del pueblo y al enfadado padre de una chica con la que lo encuentra. Ni corto ni perezoso el padre atraviesa la cabeza del pobre chico con un taladro y esto se presencia con todo lujo de detalles. Aquí hay que decir que el efecto está genialmente conseguido, tiene mucho realismo y la escena resulta ser brutal.

A Bob (Giovanni Lombardo Radice) le taladran gráficamente el cráneo

Lluvia de gusanos
Como consecuencia, el film aparte de tener un acabado técnico impecable goza de un buen puñado de escenas con gore de calidad lo que lo convierte en un clásico italiano digno de recordar por amantes del género. Eso sí, la historia y la trama son un caos absoluto que no hay que molestarse ni en buscar explicación, sino todo el atractivo del film se evaporará rápidamente. De todas formas lógicamente no es una película para todos los gustos y menos para todos los estómagos. No me parece de las mejores de Fulci aunque probablemente sí de las más truculentas, así que, me repito, por ello ya es bastante recomendable.

Cuidado con el zombie que tienes detrás

*MI MOMENTO FAVORITO: el que ya he mencionado de la chica vomitando los intestinos, porque fue una escena que me dejó atónito por su desmadrada truculencia. 

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