viernes, 16 de agosto de 2013

El legado del diablo (1981) de Eric Weston


Stanley Coopersmith (Clint Howard)
La verdad siento profunda tristeza al comprobar como algunos joyones como éste han caído en el más injusto de los olvidos, destinados a morir en los estantes polvorientos de aquellos videoclubs ochenteros. No obstante voy a aportar mi discreto granito de arena para rescatar de la nada estos aparentemente obsoletos films de gran atractivo y de irresistible sabor retro. "Evilspeak", bautizada en España como "El legado del diablo" fue una de las pequeñas maravillas de serie B ochenteras, hechas con muy poquitos medios, pero con un resultado más que agradable gracias a las ganas y al empeño de sus realizadores ya que el film goza de una puesta en escena magnífica, agobiante y aterradora, vamos la que no vais a ver ni de coña en una película de terror de hoy en día. La historia toma grandes referencias de "Carrie" con tintes de "La profecía" (más concretamente de la segunda parte de ésta, "La maldición de Damien", al estar ambientada en el ámbito militar) consiguiendo sin embargo otro gran clásico digno de recordar y no un simple híbrido de ambas dos, además aportando un toque de originalidad, en mi opinion, muy llamativo. 

Coopersmith con su precioso cachorrillo

Una panda de atormentadores hijos de puta de cuidado
La película viene a mostrarnos en resumidas cuentas, una dramática historia de bullying (en la línea de "Carrie") contra un chaval, Stanley Coopersmith (Clint Howard, hermano del popular y oscarizado director Ron Howard). El chico es huérfano y se encuentra en una academia militar, donde será el blanco no sólo de las burlas por parte del resto de sus compañeros, sino también de maltratos tanto físicos como psicológicos. A todo esto el chico se topa con un libro sobre satanismo en el que se indica cómo hacer una misa negra para invocar al Diablo. Todo podría parecer muy rutinario y muy visto argumentalmente hablando, pero aquí viene la parte más curiosa y original del film, y es que el chico utilizará como medio para entablar relación con las fuerzas demoníacas, un ordenador (bueno en aquel momento llamados computadoras). Este dato, el hecho de introducir un ordenador en 1981, siempre me pareció especialmente llamativo y no sólo porque viéndola con el pasar de los años resulta bastante anticipado a la época actual en la que la informática lo es todo, sino por esa chocante idea que se les ocurrió a sus realizadores de aunar el tema satánico con la tecnología, y el cómo el ordenador (relacionado con la ciencia) será el encargado de desatar un poder maligno y sobrenatural (relacionado con el misticismo).

Sirviéndose del ordenador para invocar a Satanás

Cuatro contra uno, ¡qué valientes!
Por otra parte es digno destacar que en su mayor parte la película, también en la línea de "Carrie", es una historia dramática, en la que no tendrán mucha cabida los elementos más aterradores, hasta más cercana la parte final. No deja de lado su parte de crítica demoledora contra los abusos de la gentuza repugnante que se cree superior a los demás y con derecho a pisotearlos, aquí representados por los compañeros del pobre protagonista. Sus abusos llegan a ser verdaderamente mortificantes, por lo tanto llegamos a compadecernos fácilmente del pobre chaval y desear el terrible destino que les depara a esta panda de hijos de puta. Voy a reconocer que en un momento concreto la película me hizo llorar, y es que estos mamones torturadores para fastidiar al pobre Coopersmith, por divertirse, le matan a un pequeño cachorrillo que era lo que el protagonista quería más en la vida (afortunadamente esto no es "Holocausto caníbal", la muerte del animal es pura ficción), en una escena brutalmente triste que acabará desatando la ira definitivamente del chaval y conducirá a la tan esperada venganza por parte de los espectadores. Y aunque ésta tarda en arrancar no defrauda en ningún momento una vez la sangre aflora y la tragedia se desata. 

Un bonito manjar para los cerdos
 
El cura ya dijo bastantes veces "Amén"
El final es buenísimo, con unos maravillosos efectos especiales y maquillajes presentando una auténtica matanza repleta de sangre y gore, incluso tuvo severos problemas por parte de la censura llegando incluso a ser prohibida en los típicos países más porculeros en este aspecto y remilgados (no diré, ejem... Reino Unido). Lástima que su director no haya vuelto a hacer otra película del género porque la verdad prometía y mucho y si hubiese seguido en esta línea podría habernos brindado algún que otro interesante clásico más. Para mí "Evilspeak" es un film muy bueno, potente; discreto y poco conocido, sí, pero de un gran valor dentro del género, bien realizada, bien interpretada (quiero destacar la labor del protagonista Clint Howard, rostro característico en posteriores chapucillas de serie B, que aquí hace un papel maravilloso y muy creíble), excelentemente ambientada, con escenas dramáticas al extremo, un baño de sangre final que dejará con la boca abierta a más de uno, dirección ágil y una muy buena banda sonora, por lo que sin dudas estamos ante un film que merece reconocimiento y que es enormemente recomendable. Si lográis localizarla en cualquier medio y si os mola el buen terror, no como las mierdas de "exorcismo en no sé donde y no qué sitio" o "parasubnormal activities" o esos engendros atroces que se hacen hoy en día, os instigo a que le déis la oportunidad que se merece. 

Ahora ya nadie se ríe de Coopersmith

*MI MOMENTO FAVORITO: llamadme sádico, pero la escena que más disfruté como un loco es cuando, durante la esperada y sangrienta venganza de Coopersmith, uno de sus asqueoros torturadores (Don Stark), que fue además el que le mató al perrillo, sufre una horrible y merecida muerte. Podemos comprobar con todo lujo de detalles como a este cobarde montón de mierda, le arrancan literalmente el corazón del pecho. 
 
A pecho descubierto

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada