lunes, 5 de agosto de 2013

La parada de los monstruos (1932) de Tod Browning



La trapecista Cleopatra (Olga Baclanova)
Sin lugar a dudas "La parada de los monstruos" es un film muy interesante desde múltiples puntos de vista. Hoy en día es considerada un gran film de culto, una pequeña joya de la cinematografía, valiente y arriesgada, por supuesto yo estoy de acuerdo con esta premisa. No obstante, siempre ha sido una película maldita, repudiada y defenestrada. Para comprenderlo (y creedme que a mí me cuesta) hay que intentar ponerse en la mentalidad de los espectadores de allá por 1932. Tras el monumental éxito que Tod Browning había cosechado con "Drácula" en 1931, la MGM lo reclamó y le dio cancha para realizar una película de terror que hiciese sombra a la magna productora Universal. Browning, gran apasionado del mundo del circo (como ya había demostrado por ejemplo con su film "Garras humanas"), planteó la posibilidad de desarrollar una historia ambientada en este sector. La cuestión es que planteó hacerla con actores pertenecientes al circo, muchos de ellos con deformaciones presenciales y mutilaciones. Realmente fue algo nunca visto y no se sabía cómo iba a sentar a las audiencias el hecho de presentar seres deformes y amputados reales, en una sociedad tan puritana. Y bueno, pues el recibimiento de la cinta fue enormemente negativo, se cuenta que incluso la gente abandonaba la sala, asqueada por el aspecto de muchos de estos seres denominados "freaks" (un término que en lo personal tetesto). 

Cleopatra camelándose a Hans (Harry Earles)

Las hermanas siamesas, Violet y Daisy Hilton
Debido a este aspecto "La parada de los monstruos" es considerada un film de terror, puesto que en sí, si nos ceñimos al argumento no encontraremos ningún elemento aterrador, más bien un drama desolador en el que se nos presenta a estos "monstruos" como seres con sentimientos, considerados abominaciones de la Naturaleza, nadie parece tener en cuenta que tras esos rostros tan "desagradables" se esconden grandes corazones que sienten y padecen. Y de eso trata "La parada de los monstruos". Nos cuenta la historia de Hans (Harry Earles), un enano que está enamorado de una bella trapecista, Cleopatra (Olga Baclanova). Esta tipa es ciertamente muy bella físicamente, pero es más mala que arrancar y cuando descubre que el enano tiene dinero, se lo camelará sabiendo lo que éste siente por ella. Esta cabrona está liada con Hércules (Henry Victor), el forzudo del circo, y ambos planean quitarse de en medio a Hans y quedarse con su fortuna. Por supuesto, el resto del clan de "freaks" del circo, estarán al tanto para evitar que uno de ellos sea herido, porque como bien apunta un texto al inicio del film, el dolor de uno es el dolor de todos. 

Cleopatra mira asqueada a los freaks

A Johnny Eck le faltaba la mitad del cuerpo
La película fue un auténtico shock, por las razones que ya he comentado, y ha sido víctima de varias prohibiciones en numerosos países. Ha llegado a ser considerada como una abominación, hasta el punto que la MGM la tuvo escondida un porrón de años, renegando de haber sido la productora que la llevó a cabo. La prometedora carrera de Tod Browning quedó lastrada y el propio director no llegó a vivir lo suficiente para ver como su tan apreciada obra, no sólo volvió a ver la luz, sino que consiguió un merecidísimo estatus de culto, incluso la catalogación de obra maestra. No me voy a parar a analizar el cierto cinismo que se comentaba del proyecto, puesto que a pesar del bonito mensaje que la película quería retransmitir, los tullidos eran tratados como seres inferiores por el resto del equipo que eran personas "normales" (y lo digo entre comillas por utilizar un determinado término para que se entienda lo que quiero decir), lo importante es que me parece una excepcional película que efectivamente fue muy valiente y adelantada a su época. 

Phroso (Wallace Ford) y Venus (Leila Hyams)

Un film arriesgado y con un buen par, que presentó una denuncia impecable, puesto que nos demuestran de forma demoledora como un puñado de seres desagradables, pueden ser unas criaturas llenas de amor y buenos sentimientos, en cambio la más bella del cotarro, la preciosa trapecista (por cierto hay que ver lo que se me parece Olga Baclanova a Madonna) es un bicho mal parido, una hija de puta sin escrúpulos y una criatura realmente perversa que debería instigar más miedo que los propios "freaks". Pasando por alto el inevitable desgaste debido al paso del tiempo, creo que francamente "La parada de los monstruos" es un pequeño gran clásico, no terrorífico, pero sí enorme y grotescamente emotivo, una rareza de gran valor.

El peculiar reparto de "La parada de los monstruos"

*MI MOMENTO FAVORITO: tras una merecida venganza por parte de los freaks, la bella Cleopatra (Olga Baclanova) acabará convertida en un repugnante freak, como aquéllos a los que ella detestaba.

De bella trapecista a todo un monstruo de feria

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