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martes, 28 de junio de 2016

Todos los colores de la oscuridad (1972) de Sergio Martino



La desvalida protagonista, Jane Harrison (Edwige Fenech)
Dentro del subgénero giallo, ''Todos los colores de la oscuridad'' aparece reseñada habitualmente como uno de los más ilustres y sobresalientes trabajos, he observado que muchas críticas de usuarios adeptos a dicho subgénero, la amparan muy favorablemente; no obstante discrepo de esta premisa. El film no me parece para nada lo más interesante dentro del giallo, salvo por unos determinados detalles que se resumen a una sucesión de imágenes oníricas perturbadoras, que resultan lo más interesante desde su punto de vista escénico. La película trata sobre una mujer (el mito erótico de los setenta y habitual en el giallo, Edwige Fenech) mentalmente inestable, que se ve asolada por unas terribles pesadillas. 

Perturbadora escena onírica

Concretamente la escena que abre el film (una de las pesadillas de la protagonista) es lo más destacable de la película; filmada con elegancia y un estilo impecable, vemos como la chica sueña con una mujer embarazada, un tipo travestido de niña pequeña que hace movimientos robóticos con las manos, un hombre con unos penetrante ojos azules, y un asesinato con cuchillo en mano; todo esto envuelto por una desasosegante música que pone los pelos de punta. 

Cualquiera querría despertar de una pesadilla así

¿Esto es real o imaginario?
Pues bien, la mujer intenta aferrarse al cariño de su marido (George Hilton, también habitual en el giallo), el cual suele estar ausente por negocios, pero ve como se va hundiendo en su depresión sin que éste la ayude como es debido. Un día ve al hombre de los ojos azules de sus pesadillas y le entra un acojone del copón, será cuando su hermana (la española Nieves Navarro, acreditada como Susan Scott, otra cara muy giallesca) le recomiende ir a un psiquiatra. Pero las cosas empeorarán cuando la mujer acabe inducida por una secta que acostumbra a hacer sádicos ritos y que por lo visto, poseen un amplio poder dentro de la sociedad. El film se acaba distanciando bastante de lo que vendría a ser un giallo en el amplio sentido, tomando ramalazos de pelis del estilo ''La semilla del diablo'', tomando como protagonismo el tema de una secta satánica que asola a la inocente protagonista. El problema es que el argumento aporta detalles muy interesantes, pero el guión se torna muy confuso, parece que comienza a mezclarse la realidad con la fantasía de la mente de la prota y el desconcierto por momentos acaba reinando. 

Presa de la secta

La secta no se abandona fácilmente,...
Al final se le intenta dar sentido al entuerto con giros argumentales un tanto rebuscadetes, pero en resumidas cuentas un tanto previsibles, acabando todo de manera brusca y poco coherente. En resumidas cuentas, promete más de lo que da, ''Todos los colores de la oscuridad'' demuestra que su director Sergio Martino (realizador de joyas giallescas como ''La perversa señora Ward'' -en la que los protas también son Edwige Fenech y George Hilton-, ''La cola del escorpión'' o ''Torso, violencia carnal'') maneja el terreno visual a la perfección, presentando escenas poderosamente visuales (como de costumbre en estas producciones, la fotografía es magna y poderosamente llamativa), pero en lo personal la considero argumentalmente pobre y torpemente aclaratoria; es un film que empieza de manera prometedora y jugosa y se va desinflando poco a poco. No obstante, es imprescindible para todo amante del giallo italiano.

...así acaba quien lo intenta

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