martes, 27 de enero de 2015

Network, un mundo implacable (1976) de Sidney Lumet



El lunático presentador Howard Beale
(Peter Finch, Oscar póstumo al mejor actor)
R.I.P. (1916 - 1977)
Cada vez que leo cada una de las exacerbadas críticas de este film, aclamándola como una todopoderosa obra maestra, la hostia de buena, de verdad, me sale un sarpullido. Tengo que decirlo claramente, ''Network, un mundo implacable'' me parece un truño absolutamente pretencioso e infumable, la típica basura hipócrita hecha hecha con el mero objetivo de ser hinchada a premios, y así fue, aunque no se llevó el Oscar a la mejor película (lo ganó la entrañable ''Rocky''), acabó cosechando el mayor número de estatuillas (el reparto arrasó, de manera injustificada en mi opinión), como resultado de la insufrible pedantería más mundana mostrada por la Academia. El film nos presenta una premisa no poco interesante la verdad, una crítica sagaz al mundillo de las cadenas de televisión, capaces de cualquier cosa (y cuando digo cualquier cosa, es cualquier cosa -ilegal incluso-) para cosechar audiencia. El títere de la cadena en cuestión es Howard Beale (Peter Finch, fallecido poco después de acabar el film), un presentador al que se le ha ido la olla y ha asegurado quitarse la vida ante las cámaras. A partir de entonces el tipo éste será encumbrado como una especie de profeta loco líder de masas, al cual los mandamases del mundillo televisivo utilizarán para cosechar mayor número de espectadores. 

El mundillo televisivo desde dentro

Si esto fuese Tele5, aquí estaría el equivalente a Paolo Vasile
La moral de cada uno de los personajes que desfilarán por el film, es deplorable, un auténtico atentado contra la moral, pero no lo digo en el buen sentido, desde el punto de vista crítico. ''Network'' es excesivamente artificial, ese ademán de crítica inteligente del que presume, se evapora de manera irremediable debido a la sucesión de escenas y momentos tan increíbles que se acaban tornando ridículos. Los personajes resultan desdibujados, caricaturizados al máximo, auténticos autómatas que no producen ningún tipo de sensación en el espectador (al menos en mi caso) salvo el aburrimiento masivo. El film acaba siendo mundano, falto de interés, excesivamente largo y muy pesado. Lo más mosqueante es lo muy desaprovechado que está el lujoso reparto de estrellitas del que hace gala. William Holden está descafeinado, pueril, su personaje no aporta chispa, es un mero peón flojeras del que nada interesante se puede sacar. Faye Dunaway está horrorosa, ¡y atentos!, fue la ganadora del Oscar a la mejor actriz ese año, ¡algo de auténtica traca!; su interpretación es un homenaje a la sobreactuación a lo artificial; increíble ese premio teniendo en cuenta que competía con la magna Sissy Spacek por ''Carrie'', indignante porque Spacek configuró un mito histórico, un personaje icónico que ha trascendido el paso del tiempo (¿alguien acaso recuerda el personaje de la Dunaway?, ¿a que no?). 

La impresentable Diana Christensen (Faye Dunaway, se llevó su Oscar a casita)

Beale se convierte en un profeta loco líder de masas
Luego está Peter Finch, al que se le otorgó el Oscar correspondiente al de mejor actor; Finch falleció poco después de rodar el film, por lo tanto este premio fue póstumo, algo que sin lugar a dudas me temo, debió de influir mucho en la decisión, porque si bien es cierto su interpretación me parece la más conseguida del elenco, ¿acaso no se le merecía más el gran Robert De Niro por la suprema ''Taxi driver''?, creo que comparando ambas actuaciones, no hay color, de verdad. Por otro lado andan por ahí perdidos Robert Duvall, Ned Beatty (visto en ''Defensa'' o ''Superman''), haciendo el mono caracterizados de rufianes mandamases de esta network tan fría y carente de alma. Pero llegamos a la mayor muestra de pedantería del film, y es que la ganadora del Oscar a la mejor actriz secundaria fue Beatrice Straight, una señora que hace una participación de unos breves y escasos dos minutos en toda la película, una interpretación tan rancia y tan innecesaria que si su personaje fuese suprimido de la historia, no se notaría su ausencia, porque hace el mismo efecto de un florero. Teniendo en cuenta que Straight competía ese año con las magnas Piper Laurie como la deslumbrante y psicótica madre de ''Carrie'' o con la infante Jodie Foster en su interpretación de prostituta en ''Taxi driver'', pues lo dicho, es casi ofensivo el hecho de que el Oscar fuese a caer en manos de esta mujer por su ''cameo'' en este supremo petardo. 

Beatrice Straight debió de ser la primera sorprendida de que le dieran un Oscar
a la mejor actriz secundaria, por un simple cameo de dos minutos

El resultado, dicho desde mi más personalísima opinión es que ''Network'' es un soberano mojón, una pedante pantomima disfrazada de peli instruida, de sagaz crítica digna de millones de alabanzas y de paparrucha destinada a que los listillos de turno saquen infinitas conjeturas para sus debates de mentes supremas, ese aluvión de premios inmerecidos sin lugar a dudas, lo corroboran.

¡Qué desaprovechado está el veterano William Holden!

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