jueves, 8 de enero de 2015

Terminator 2 (el juicio final) (1991) de James Cameron



Schwarzenegger regresa nuevamente en la piel de un
cyborg del futuro, pero esta vez en el rol del héroe
La ambiciosa secuela de "Terminator" llegó a las pantallas del mundo entero siete años después de la original y realmente, se convirtió en algo histórico, un magno hito arrollador. De nuevo James Cameron abordó el proyecto y dio muestras de ese afán tan característico suyo, de extralimitarse y sobrepasar todo lo establecido. "Terminator 2" se convirtió en el año en que fue concebida, en el film más caro de la Historia hecho hasta el momento, sobrepasando su presupuesto los 100 millones de dólares, ¡increíble! (frente a los escasos 7 que había costado la original). Obviamente estamos ante un film más elaborado visualmente, espectacular, repleto de secuencias de acción vibrantes y unos efectos especiales que fueron la hostia, ¡pero la hostia!, en el instante en que se realizó. "Terminator 2" supuso un antes y un después en el terreno de la evolución de los efectos digitales, cuya intervención hacía posible dar un paso más en este campo, sobrepasando ciertas licencias que los efectos convencionales de toda la vida impedían concebir. El resultado, la verdad, es que fue algo magnífico. 

El villano, el temible T-1000 (Robert Patrick)

Sarah Connor (Linda Hamilton) y John (Edward Furlong),
madre e hijo unidos en la lucha contra las máquinas
La historia prosigue unos cuantos años después de lo ocurrido en la primera parte. Ahora, la heroína Sarah Connor (nuevamente Linda Hamilton, estupenda), se encuentra encerrada en una institución mental y su hijo, John (Edward Furlong), es un adolescente problemático y muy dado a delinquir. Nuevamente, desde el futuro es enviado un cyborg asesino con la misión de matar al chaval y así impedir que se convierta en el futuro líder de la resistencia contra las máquinas. Pero ¡ojo!, ahora el cyborg asesino no tiene el aspecto de Schwarzenegger como la peli original, el Chuache es sustituido por Robert Patrick (bastante más escuchimizado) que si bien impone menos en lo referido a la masa muscular, compensa sus habilidades asesinas presentando una serie de cualidades ultra avanzadas, como por ejemplo la capacidad de fundirse cual líquido y recomponerse después (como si fuera moldeable). Pero tranquilos, que el Chuache vuelve, ¡y de qué forma!, ahora ejerce la labor de salvador; algo que descoloca un poco, después de haber sido el villano en la peli anterior. Schwarzenegger confecciona un nuevo cyborg, potente, frío y cumplidor de la misión de proteger a John Connor y a su madre, e intentar evitar el cruel destino que se cierne sobre la Humanidad. 

El T-1000 es capaz de adoptar diferentes formas...

...y texturas
Bueno, debo decir que, a pesar de que he leído en todos sitios que practicamente todo el mundo apunta que esta secuela es mejor que la primera, yo debo apuntar que, aunque logicamente, en el apartado visual ésta es mejor, más espectacular y demás, para mí la primera es insuperable, en su sencillez estaba su gran encanto, en su memorable historia y por lo tanto a nivel de clásico la consideraré como infinitamente superior. No obstante, esta segunda, también es maravillosa, no lo voy a negar, a pesar de que parecen sobrecargarla con méritos exacerbados, sólo porque en definitiva resulta más "ruidosa" que su antecesora, pero claro, para gustos colores. El mejor atributo de esta segunda parte es que, el incremento masivo de pirotecnia visual, no deja de lado la importancia de un guión solvente, que sigue perfectamente el camino de la historia marcada por la original y que además resulta un excelente complemento para ésta. 

Schwarzenegger siempre listo para la acción

¡Qué chungo se presenta el futuro!
Por cierto hay que decir que a esta peli corresponde la famosa frase atribuida a Terminator: "¡Sayonara, baby!", icónica donde las haya (en la primera en ningún momento la pronuncia). Sin más, estamos ante un gran clásico, para mí no tan buena como su primera parte, pero en resumidas cuentas no deja de ser una auténtica pasada de película, el perfecto ejemplo de que un blockbuster años atrás, no era mero sinónimo de cine vacío y banal, como el que abunda a día de hoy. Justamente fue premiada con 4 Oscars en los correspondientes apartados técnicos de mejores efectos especiales, efectos sonoros, sonido y maquillaje (ahí notoria la excepcional mano de Stan Winston), lo que denotó que el film supuso un trabajazo artístico jamás visto con anterioridad y que a día de hoy, más de veinte años después de su creación, sigue viéndose fresco e incluso superior a muchas superproducciones mierderas actuales.

El T-1000 no se anda con tonterías

*MI MOMENTO FAVORITO: ese emotivo, heróico, esperanzador y fascinante final, ¿es posible que las máquinas lleguen a tener sentimientos?

''Sayonara Baby''

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