lunes, 29 de febrero de 2016

El piano (1993) de Jane Campion



Sólo viendo la estampa, ya aburre
¡Un truñazo como un piano, nunca mejor dicho! ''El piano'', debo decirlo claramente, es una de las películas más insoportables y tediosas que me tragado en mi vida de cinéfilo. Sé que ha sido muy aclamada por la crítica, sé que gozó de cierto éxito comercial, sé que fue galardonada con muchos premios (entre ellos, 3 Oscars, a la mejor actriz -Holly Hunter-, actriz secundaria -la pequeña Anna Paquin-, y al mejor -y me río yo- guión original -entre otras sendas nominaciones), pero me da igual, ¡odio esta película!, ¿por qué?, porque es una pesadilla, es aburridísima, más larga que un día sin pan, un infierno, un martirio, ¿sigo? No soporto su cansina banda sonora, no soporto su insustancial argumento, no soporto a la pánfila de Holly Hunter haciendo de muda, no soporto al chulito de Harvey Keitel haciéndose el amante guaperas interesante, no soporto al tolai de Sam Neill haciendo de cornudo acaparador y totalitario, no soporto a la niñita repelente de Anna Paquin, no soporto lo deprimente oscuridad de su puesta en escena, no soporto esos interminables minutos que no avanzaban mientras el film transcurría a pasitos muy cortos e inapreciables. 
 
La muda Ada McGrath (Holly Hunter, ganadora de un Oscar a la mejor actriz)

La hija de la muda, Flora (Anna Paquin, ganadora de un Oscar
a la mejor actriz secundaria, fue además la más joven en ganarlo)
En fin, que no concibo la magnificencia de esta película, llena de detalles absurdos, como por ejemplo el momento en el que el despechado de Sam Neill le amputa un dedo a su infiel mujer muda con un hacha (¡cabreo desmesurado hombre!) sin que ella parpadee lo más mínimo (y van y la Hunter se lleva un Oscar, ¡eso era realismo, vaya!), o las antieróticas escenitas en las que la misma muda mongoloide retoza con su casi Don Juan cascadete, Harvey Keitel (de haber hecho este film a día de hoy seguro que hubiesen puesto a un cachitas a lo Taylor Lautner en su lugar para que a las niñatas se les hiciese agüita los bajos), que, ¡no os lo perdáis!, hasta hace un desnudo integral el señor (innecesario, desde luego). ''El piano'' me parece una castaña, un mierdón, un morzuño de ésos que de no ser porque le dieron un montón de premios, poca gente mantendría en el recuerdo apenas unos instantes. 

Ada cuando no está embobada con su piano...

Hay quien puede decir que soy demasiado subjetivo, ¡pues sí!, yo creo que para hablar de cine hay que serlo, pues al fin y al cabo es lo que nos transmite una película el qué o cómo hablar de ella, y a mí ''El piano'' por mucho que se la alabe como film grandilocuente, me produjo estas negativas sensaciones, por lo tanto escupo en ella y a día de hoy digo bien claro que no volvería a verla por gusto de ninguna manera, ¡es una infame tortura, idónea para provocar una depresión!

...está retozando con su amante (Harvey Keitel)

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