viernes, 6 de noviembre de 2015

El año que vivimos peligrosamente (1982) de Peter Weir



Estar en medio de un conflicto es jodido
Hablando en plata, esta película me pareció un mojón insoportable. Ya comenté otras veces lo muy sobrevalorado que está el director Peter Weir, el cual sí es verdad que ha hecho pelis muy buenas, véase ''Único testigo'' o ''El show de Truman'', pero también ha hecho patatas enormes como ésta, sin ir más lejos. ''El año que vivimos peligrosamente'' le sirvió al director australiano su salto a Hollywood, gracias al éxito que cosechó en su momento y lo cual también creo esa falsa premisa que la ampara como una buena peli sobre romance en tiempos de guerra. Pero nada más lejos de la realidad, el film se sitúa en los años sesenta en Indonesia, durante la fuerte represión del presidente Sukarno en el país (conflicto que, debo reconocer, desconocía casi por completo hasta que vi la peli) y sigue las andanzas de un periodista (Mel Gibson) y un fotógrafo enanito (Linda Hunt, sí la mujer hace de hombre, y eso -y sólo eso- le valió un Oscar a la mejor actriz secundaria), que se encuentran en el lugar haciendo el consiguiente reportaje. 

El periodista Guy Hamilton (Mel Gibson) y el fotógrafo Billy
Kwan (Linda Hunt, ganadora del Oscar a la mejor actriz secundaria)

Guy con su churri, Jill Bryant (Sigourney Weaver)
El periodista a su vez se enamora de una mujer que trabaja en la embajada inglesa (Sigourney Weaver) y también seremos testigos de su empalagoso romance. El film a priori parece tener todo para ofrecer un espectáculo tenso, interesante y dramático, pero no, el resultado es un guión de mierda repleto de situaciones inverosímiles y ridículas (no hay más que ver la absurda escena en la que Weaver y Gibson se cachondean literalmente por pasar por una frontera en los que los tirotean en el interior de un coche -algo incrompensible-). La peli es aburridísima, las actuaciones (francamente) me parecen malas, Gibson está hermético y la mar de rancio, Sigourney Weaver pasa por completo desapercibida y en cuanto a Linda Hunt (por cierto, ésta fue la directora enanita del parbulario de ''Poli de guardería''), no es que esté horrible, pero su Oscar está claro que ha sido debido a que le cambiaron de sexo (algo que a los de la Academia parece que les tira mucho), porque tampoco es que tenga un papelón digno de tal honor. A mí me pareció un truño de campeonato, otra tontada puesta por las nubes de manera injustificada por el mero hecho de contar con un director de cierto prestigio.

La presìón de todo tipo de totatilarismo

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