miércoles, 4 de noviembre de 2015

Pesadillas de una mente enferma (1981) de Romano Scavolini


 
El perturbado psicópata (Baird Stafford)
Estamos probablemente ante uno de los slashers más bizarros y sangrientos de los ochenta, que ya es decir. ''Pesadillas de una mente enferma'' (editada en VHS en España como ''Pesadilla mortal'', en una bochornosa edición totalmente censurada) es todo un espectáculo de violencia y gore de tomo y lomo, una pieza grindhouse apta para los amantes de las cosas fuertecillas. En sí, la calidad del film es bastante pobre, se nota por todas partes el paupérrimo presupuesto traducido al evidente toque amateur que inunda el film desde el punto de vista visual. Su guión, no es que sea tampoco nada especial, aunque presenta algún que otro giro interesante (como por ejemplo, la explicación de los impulsos homicidas del killer de turno y ese magistral flashback explicativo, repleto de gráfica violencia que sirve como aclaración al aquelarre de hemoglobina del que seremos testigos) y en cuanto a interpretaciones, hay que decir que por ejemplo, la del psicópata es bastante loable, al igual que el niño que representa a la némesis del villano. La historia va de un tipo que está encerrado en un manicomio y que, para variar, acaba escapando.

Para lo que sea matar que lo llamen

Este niño está hecho un auténtico cabroncete
El hombre en cuestión sufre unas atroces pesadillas (las cuales parecen reflejar un traumático recuerdo del pasado), a consecuencia de las cuales, se ve impulsado a cometer brutales crímenes. La cuestión es que este perturbado personaje, acaba fijándose en una familia (de un pueblecito aparentemente tranquilo) y, enfundándose tras una máscara, procederá a perturbar la tranquilidad y la paz que reinan en el hogar de éstos. Vamos, que el film es ni más ni menos que un slasher de manual; traumas perturbadores, asesinatos por doquier, niñeras cachondas que tienen malos finales, un criminal con máscara incluída y sangre por un tubo. Hay que destacar de ella los fascinantes maquillajes gore, y por supuesto mencionar la participación en su elaboración del gran Tom Savini, experto donde los haya (véase otros trabajos tan populares suyos como ''Viernes 13'', ''Creepshow'', ''El día de los muertos'', etc.), lo cual en este aspecto asegura la calidad, para bien y para mal, claro lo más sensibles a la violencia explícita difícilmente podrán soportar un espectáculo semejante. Desde mi punto de vista, me parece de visionado imprescindible para todo aquel aficionado al slasher retro, no es que sea una joya, pero sí es una curiosa rareza.

La sangre está servida

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