domingo, 23 de marzo de 2014

Sonrisas y lágrimas (1965) de Robert Wise



María (Julie Andrews) cantando feliz en las montañas
En esta ocasión debo declinar mis palabras dirigidas a la gran mayoría de musicales existentes, y es que "Sonrisas y lágrimas" me encanta. Una película como ésta nunca se olvida, yo la vi de pequeño y sobra decir que ya por aquel momento me cautivó, y no porque entendiera la magnitud de contexto en el que se desarrollaba (en ese momento no tenía ni puñetera idea de quiénes habían sido los nazis), sino porque el conjunto se me hizo espectacularmente llamativo y sobre todo las mágicas canciones de su increíble banda sonora, hicieron particular mella en mí, por lo tanto nunca he logrado evitar emocionarme cuando, años posteriores, se me ha presentado la oportunidad de repetir su visionado.

El capitán von Trapp (Christopher Plummer) y sus disciplinadísimos siete hijos

"Sonrisas y lágrimas" nos cuenta la historia, basada en hechos reales, de María (Julie Andrews), una novicia que, a finales de los años treinta en Austria, abandona el convento para hacerse cargo de los siete hijos de un héroe militar, el capitán von Trapp (Christopher Plummer), el cual ejerce una disciplina sobre los muchachos, similar a la de un cuartel. Aunque sus inicios en la residencia de los von Trapp serán difíciles, debido a su modo tan diferente de ver la vida, María acabará siendo acogida como algo más que una simple institutriz y llenará de alegría y amor, a través de la música, un hogar cuya paz y felicidad parecía a punto de desquebrajarse. Eso sí, las cosas se complicarán nuevamente para la familia, con la inminente invasión nazi a Austria. 

María es una institutriz muy enrollada

La Baronesa (Eleanor Parker), podríamos
decir que es la "villana" del cotarro
"Sonrisas y lágrimas" es, y no me cansaré de repetirlo, una película maravillosa, es una película para emocionarse, para reír, para llorar, para sentir. He leído por ahí quien apuntaba que se trata de una auténtica castaña, pues desde mi humilde opinión, y a pesar de sus casi tres horas de duración, la película no me pareció en absoluto lo más mínimamente aburrida, todo lo contrario, me resultó muy llevadera. Las interpretaciones de todos son geniales: las de los niños, Christopher Plummer como el tirano capitán que al final demostrará su blando corazón, la recientemente fallecida Eleanor Parker como la "mala" del cotarro (que en el fondo, pues no es tan mala, hay que entenderla también), Peggy Wood como la encantadora y buena madre superiora y por supuesto, Julie Andrews en un papel hecho a su medida, creando otro personaje tan entrañable como su anterior "Mary Poppins".

Entre María y el capitán empiezan a saltar chispas

''Laydee-o-dl laydee-o-dl-oo''
La fotografía, la decoración, todo es espectacular en esta película y por supuesto sus canciones, su banda sonora, las que muchos que la hemos visto de pequeños hemos tarareado o canturreado un montón de veces. A destacar también, la portentosa dirección de uno de los grandes Robert Wise, quien ya había sido premiado con un Oscar por otro magno musical, "West Side Story". Sin lugar a dudas por eso "Sonrisas y lágrimas" merece un apartado en la Historia del cine, así como un lugar en muchos de nuestros corazones. Su éxito fue monumental, pues en 1965 recaudó en cines (sólo en Estados Unidos) la increíble suma de 126 millones de dólares, siendo además ese año también, la vencedora de los Oscars, consiguiendo 5 premios, incluyendo el de mejor película (afortunadamente consiguió "arrebatárselo" a la que partía como favorita, el ladrillazo de "Doctor Zhivago"), para mí indiscutiblemente merecidos por ser una joya, no sólo del cine musical, sino del Séptimo Arte en general.

La famila Trapp al completo cantando

*MI MOMENTO FAVORITO: la película tiene una cantidad inmensa de momentos fascinantes, pero yo siempre he sentido especial devoción por éste. 

''Don es trato de varón...''

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