viernes, 13 de marzo de 2015

El asombroso hombre creciente (1957) de Bert I. Gordon



El pobre prota (Glenn Langan) es
accidentalmente expuesto a la radiación
En plena era del terror atómico, en la que films de ciencia ficción cuyos argumentos barajaban diversas mutaciones (ya fuesen insectos gigantes, invasiones de extraterrestres, viajes espaciales,...), hubo una película icónica de gran éxito que, con el paso de los años, se ha acabado convirtiendo (con todo merecimiento) en un gran clásico del género. Me estoy refiriendo a ''El increíble hombre menguante''. Pues bien, en respuesta inmediata a dicho éxito, el especialista en el terreno de la serie B, Bert I. Gordon (cuya filmografía, casi al completo, está plagada de films de este mismo estilo) realizó esta discretita peliculilla que pretendía ser la antítesis del famoso clásico de Jack Arnold. Como bien indica su título, lo que aquí nos encontramos es a un hombre que comienza a crecer, como víctima de la radiación, hasta alcanzar un tamaño similar al de King Kong, llegando a sembrar el pánico allá donde va, porque aparte de aumentar su tamaño, también se va volviendo progresivamente más y más loco, ¡qué peligro! 
 
Intentando salvar la vida del desgraciado protagonista

Son muy típicas de estas pelis las escenas plagadas
de interminable jerga pseudo-científica
Este ser creciente era un coronel del ejército, que fue expuesto a la radiación, tras haber sido víctima de una explosión durante una misión. El pobre hombre, por lo tanto, verá como el tamaño de su cuerpo se va extendiendo, sin que nadie pueda hacer nada por evitarlo, acabando convertido en una especie de bebé (lampiño) gigante (con pañal incluido), y a su vez en una amenaza para el resto de la humanidad, por lo que el ejército pondrá en marcha un plan para destruirlo. El film no deja de ser una baratísima producción realizada con medios muy precarios, por lo que su acabado técnico resulta bastante cutre. En sí, la idea me parece que está bien y su desarrollo argumental es lo bastante sólido, al film no le falta su cierta crítica a la energía atómica (tan común en ese momento) y sus dosis dramáticas, pues en resumidas cuentas, nuestro monstruoso protagonista también da bastante lastimica, ¿qué culpa ha tenido él de verse en tan compleja y frustrante situación? 

El prota comienza a crecer a un ritmo desmesurado...

...y también a perder ligeramente la cabeza
Aunque no se puede negar que, en lo referido a la puesta en escena, resulta bastante patatera, y no sólo porque el paso del tiempo haya dejado muy anticuados sus efectos especiales, sino porque hasta incluso para la década, los trucajes fotográficos (efecto común para fingir el aumento o disminución de tamaño de los personajes en las pelis de aquella época) resultan excesivamente cantosos y cutres (no tenéis más que echar un vistazo a los efectos de ''El increíble hombre menguante'', del mismo año, por ejemplo y comparar la calidad de dicho film con la de éste). En resumidas cuentas, es una película que vendría a agradar a todo aquél admirador del cine de ciencia ficción de los cincuenta y es innegable que con el paso del tiempo, ha adquirido un cierto halo de clásico que, como muchas otras, le otorga un toque nostálgico. Sin ser un film memorable (incluso más bien flojita y regulera), creo que se puede ver y disfrutar en su justa medida.

El hombre creciente aterroriza Las Vegas

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