martes, 22 de diciembre de 2015

El libro de la selva (1942) de Zoltan Korda



El pequeño Mowgli criado por lobos
Cuando se piensa en la historia de un humano criado en la selva con los animales por líneas generales, creo que a todos nos viene a la cabeza en primera instancia Tarzán, sin embargo hay que decir que otro chavaluco se antecedió a las aventuras en la jungla de rey de los monos, ese niño criado por los lobos en la selva de la India, llamado Mowgli, y es que las similitudes entre ambos son evidentes, aunque hay que decir que Mowgli fue creado antes, a finales del siglo XIX por el escritor Rudyard Kipling (autor de una serie de historias cortas que en su suma crearon el conocido como ''Libro de la selva''), mientras que Tarzán hizo su aparición en 1912 de la mano del autor E. R. Burroughs. Pues bueno, en el cine el rey de los monos ya había tenido su amplia participación desde el cine mudo, aunque fue Johnny Weissmuller quien le dio extensa popularidad tras el éxito e ''Tarzán de los monos'', la cual había generado numerosas secuelas a lo largo de la década de los treinta. En esta ocasión le tocó el turno a su ''hermano'' junglero, Mowgli fue trasladado a la gran pantalla de la mano de los hermanos Kolda (Alexander y Zoltan, uno como productor y otro director), de amplio renombre en el cine británico, y el resultado fue una ambiciosa producción de lujoso acabado visual, pero bastante sosa y desangelada desde el punto de vista argumental. 

Mowgli algo más crecidito (Sabu)

A Mowgli le hace tilín la joven Mahala (Patricia O'Rourke)
El elegido para poner rostro a Mowgli, fue Sabu, popular actor juvenil de origen hindú que había sido el protagonista de las exitosas ''El ladrón de Bagdad'' y ''Las mil y una noches'' y la verdad que el chaval en lo referido a su aspecto físico pega a la perfección con el personaje, aunque sinceramente, no sale tan bien parado desde el punto de vista interpretativo. Sabu es rancio, hermético y artificial, no logramos empatizar con su Mowgli y en ningún momento consigue que nos compenetremos con él (a mí por lo menos, no me ocurrió). El film, posee una preciosa fotografía colorista y unos preciosos decorados (fue un gran mérito contruir toda una jungla dentro de un estudio cinematográfico y la verdad es que la sensación de realismo en ocasiones es bastante efectiva, teniendo en cuenta el año de producción). Sin embargo el guión es muy flojucho, los personajes están muy mal enfocados y el argumento a mí personalmente no me acabó de transmitir nada. 

Los rufianes de turno

Mowgli con la fiel pantera Bagheera
La peli intenta transmitirnos la enseñanza moral de que los hombres son malos por naturaleza, mientras que las bestias de la selva obedecen a su instinto de protección y son infinitamente más nobles que los humanos (apreciación que comparto por supuesto), aunque peca de ser muy simplona y muchas de las situaciones que se presentan a veces se muestran demasiado involuntariamente cómicas y ridículas como para tomarla verdaderamente en serio. Así mismo en muchas ocasiones la cutrez de muchos de sus efectos hacen que a día de hoy se vea demasiado anticuada, cosa que sin embargo no ocurre con otros clásicos coetáneos que han envejecido mejor, de ahí que hayan quedado más encumbrados en la historia (véase sin ir más lejos ''El mago de Oz'' o la propia ''El ladrón de Bagdad''). En resumidas cuentas, desde mi punto de vista es bonita en figura pero errónea en el fondo, tendríamos que esperar 25 años para que la Disney aportase su adaptación animada la cual es infinitamente superior a ésta.

La jungla arde

No hay comentarios:

Publicar un comentario