domingo, 13 de diciembre de 2015

¿Quién teme a Virginia Woolf? (1966) de Mike Nichols



Los faltosos de George (Richard Burton) y Martha
(Elizabeth Taylor, ganadora del Oscar a la mejor actriz)

Paquetón mierdero de mucho cuidado, la típica cinta pedante basada en una obra teatral de ésas que durante los cincuenta y sesenta tanto se adaptaban al cine para ser alabadas por la crítica. En esta ocasión, el debutante Mike Nichols (posterior director de renombre autor de ''El graduado'', ''Armas de mujer'', ''Jaula de grillos'', etc), echó mano de una obra de teatro de un tal Edward Albee -la verdad, he tenido el gusto de no haberla oído ni mencionar, aparte de la mención en esta película como fuente literaria precedente-, pilló a la pareja cinéfila más problemática del momento, Elizabeth Taylor y Richard Burton, pareja de hecho en la vida real e igual de polémicos en la misma, y el resultado fue un morzullo de tres pares de cojones, disfrazado de obra merecedora del culto de los más curtidos en gustos artísticos refinados. El film es un coñazo de mucho cuidado, sin argumento interesante y sin una historia que llegue a atrapar lo más mínimo. Un achacoso matrimonio de borrachos retardados (Taylor y Burton), invitan a otro matrimonio más joven (Sandy Dennis y George Segal) a su casa una noche.

Una reunión de retardados

Martha es una borracha de cuidado
Lo que irá pasando es que no cesarán de humillarse todo el rato, llamándose a cada momento ''hijos de puta'' el uno al otro (sí, sí, tal cual, si en algo fue innovadora la peli es en el hecho de incorporar lenguaje soez y malsonante, vamos palabrotas como campanarios de gordas), y ya está, así durante dos horas y pico. Sin embargo, las críticas la encumbraron como una genialidad en toda regla, que si muy reflexiva, que si muy filosófica que si patatín y patatán. Y bueno para rematar el despropósito, la nominaron a varios Oscars e incluso llegó a ganar 5 (ni más ni menos), entre ellos a la mejor actriz (Taylor, que la verdad, sí, borda el papel de borracha borde y faltosa) y actriz secundaria (la rancia Sandy Dennis). Pero en definitiva a mí la película se me hizo insoportable, una vacía morralla, soez y burda, con el único atractivo de contar con la presencia del dúo Burton-Taylor cuyo turbulento romance fuera de la pantalla, les proporcionó una química tan arrolladora delante de ella. Tiene el mismo efecto que ver un rato a los tertulianos de ''Sálvame'' diciéndose de todo menos bonitos.

Con tanto retraso es normal que acaben a hostia limpia

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