jueves, 24 de diciembre de 2015

Silent Night (2012) de Steven C. Miller



Un Santa Claus la mar de sádico
Remake totalmente innecesario y cutre del gran slasher ochentero ''Noche de paz, noche de muerte'', en el que prácticamente nada funciona, a excepción de un par de escenitas potentes (en base a su utilización de la violencia) y en concreto una que es la única que hace una referencia directa a la original. Lo peor que encontramos en esta cochambra de remake es que se desvirtúa por completo del argumento de la versión de 1984, en la que se nos retrataba la mente del psicópata, traumatizado con Santa Claus por causas comprensibles y que, finalmente acabará asumiendo la personalidad asesina de la versión que desde su punto de vista representa el gordiflón que reparte regalos a los niños la Nochebuena. Analizando la historia del film original vemos como su tratamiento es sólido, tiene gran coherencia y además presentó un punto de vista un tanto diferente dentro del mundillo slasher, tan machacado durante la década de los ochenta. Sin embargo, aquí vemos que a pesar de existir un Santa Claus asesino, la premisa argumental nada de relación guarda con la antecesora, lo cual es un fiasco. 

Si has sido ''malo'', mira lo que te espera

Cuernos de ciervo como arma letal
Ese dramatismo que envolvía al atormentado protagonista al cual entendíamos cuando se disponía a blandir el hacha, aquí desaparece, lo que nos queda es un loco de tres pares de cojones que, sin miramientos, empieza a escabechinar peña sin causa aclaratoria, siendo perseguido por un par de polis la mar de ineptos e ineficaces (uno de ellos, ¡atentos!, es un Malcolm McDowell -el prota de la mítica ''La naranja mecánica''- muy venido a menos), que protagonizan una trama aparte totalmente monótona y aburrida, que para más inri es la que más peso tiene en el film. Este remake directamente insulta a la versión anterior, le quita su esencia y su gracia, aquéllo que convirtió a la otra en un clasiquillo rememorable dentro del slasher. Ni en el apartado escénico ni técnico destaca, es una simple y chunga serie B sin más razón de existir que por hacer un diminuto hueco en la lista de morralla fílmica que componen los numerosos remakes de joyas retro que campan miserablemente a lo largo de esta década actual. La única escena que mola en sí, es la que corresponde a la muerte de una chica empalada en los cuernos de un ciervo disecado, calcada directamente de la original, en la cual la víctima fue la mítica scream queen Linnea Quigley. Por lo demás, mojón rutinario. 

Poli inepta tras psicópata cabrón

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