martes, 8 de julio de 2014

El carnaval de las almas (1962) de Herk Harvey



La prota, Mary (Candance Hilligoss) después
de haber tenido un accidente de coche
Como me he enterado que esta noche van a emitir por televisión la aclamadísima "El sexto sentido", pues se me ha ocurrido la idea de comentar a este pequeño clásico del género, "El carnaval de las almas", y por supuesto dedicárselo a todos aquéllos y aquéllas que siguen defendiendo a bombo y platillo que la sobrevaloradísima "El sexto sentido" presentó una premisa argumental minimamente original. Lo primero que quiero desmentir es esa pantomima que se ha instaurado falsamente acerca de que "El sexto sentido" había planteado un giro final nunca visto antes, y aquí tenemos la prueba. "El carnaval de las almas" fue realizada en 1962 y viendo su desenlace podemos sacar los claros paralelismos existentes con la muy posterior cinta de Shyamalan (¡aquí huele a plagio, pero descarado!). Debo decir que aún así "El carnaval de las almas", incluso ya en su momento no presentó dicha treta sorpresiva de manera original, pues hay que tener en cuenta que esta película es ni más ni menos que un calco casi exacto de un episodio de la mítica serie televisiva "La dimensión desconocida", titulado "El autoestopista", emitido en 1960 (dos años antes), cuya línea argumental es idéntica (sólo que convertida en un largometraje en este caso, mientras que dicho episodio duraba 20 minutos aproximadamente), puesto que ambas han tomado como referencia un relato corto de Lucille Fletcher. 

Escena de el capítulo "El autoestopista" de la serie "La dimensión desconocida",
clarísimo antecedente de "El carnaval de las almas"

Un inquietante autoestopista
Bueno, tampoco se puede pasar por alto la película, "Al morir la noche" de 1945, un film de culto británico compuesto de cinco historias, en el cual en una de ellas también se presentaba como giro final, una sorpresa muy similar (véase un fantasmita que se pasea por el mundo de los vivos, aparentando ser uno más). Dicho todo esto, me figuro que si habéis leído este párrafo, imaginaréis por donde van los tiros (que Bruce Willis no fue el primer vivo-muerto inesperado, señoras y señores). Bueno, "El carnaval de las almas" es una película de bajísimo presupuesto, realizada por un tal Herk Harvey (que también aparece de actor en el film), el cual nunca más volvió a dirigir nada más en su vida. Nos cuenta una historia que va colindando entre el thriller, el terror sobrenatural y el surrealismo en estado puro. El film arranca cuando la joven protagonista, Mary Henry (Candance Hilligoss), sufre un accidente de coche, del cual (a pesar del grave choque sufrido por el vehículo) sale ilesa. No obstante, la vida de la chica cambiará por completo. Vagando sola llegará hasta un misterioso pueblo en el que se topará con personajes de un comportamiento muy extraño. 

Un baile muy siniestro

Nunca un maquillaje tan mal aplicado había dado tanto miedo
Poco a poco se verá asediada por una serie de visiones espectrales acojonantes, de las cuales desconoceremos su justificación hasta la explicación final, en el que tendrán lugar las "aclaraciones" a tales hechos tan misteriosos. El film es inquietante, en efecto; posee una atmósfera tenebrosa verdaderamente conseguida, casi onírica, lograda mediante la utilización de una fotografía en blanco y negro muy contrastada y con una calidad un tanto deficiente, que compensa atribuyendo un gran malrollismo latente. "El carnaval de las almas" carece de todo tipo de parafernalia técnica, es un film muy simple desde el punto de vista visual; pero como ya he dicho es sorprendentemente efectivo, según en qué fragmentos, a la hora de resultar agobiante para el espectador. En su momento, la película fue un soberano fracaso, no obstante el tiempo ha sido cándido con ella y a día de hoy ha quedado instaurada como una auténtica pieza de culto y no es para menos, sirvió de inspiración a múltiples realizadores posteriores, véase el propio George A. Romero (que tomó claras referencias de algunas escenas de esta película para componer su obra maestra "La noche de los muertos vivientes") o David Lynch (quien ha asegurado haber sacado buena tajada, sobre todo del aspecto visual, de esta película para varias de sus películas, véase "Carretera perdida" o "Mullholland Drive"); a la par que también ha sido víctima de múltiples plagios, como ya he dicho, "El sexto sentido", sin olvidarnos por ejemplo de "Los otros", films parásitos que sin embargo se han quedado con el San Benito de ser películas referenciales del género, gracias a sus "sorprendentes" y "originales" finales. ¡Manda huevos!

Mary pasará momentos de gran angustia

El director Herk Harvey caracterizado como un espectro
Eso sí, una cosa no se puede negar, "El carnaval de las almas" también es un soberano coñazo. Dura escasos 78 minutos, y puedo decir que se hacen bastante interminables. Todas sus virtudes escénicas se ven bastante desvanecidas ante el tedio que acaba siendo resultado de un ritmo lentísimo, largas escenas con extensos silencios y una banda sonora taladrante por culpa de una reiterativa y pesadísima música de órgano que se acaba convirtiendo en una auténtica tortura para los oídos. Como pieza histórica, vale, tiene un pase, resulta recomendable como curiosidad y considero que no debería haber un fanático del género que no deba concederle al menos un vistazo, por la importancia de su existencia. Eso sí, como película para disfrutar y ser digna de dedicarle una segunda oportunidad de visionado, francamente no me parece adecuada. Para el recuerdo quedan un par de escenas escalofriantes, ofrecidas por un plantel de espectros acojonantes que martirizan a la pobre protagonista (y es que hay que ver el buen resultado que da en este caso, un maquillaje tan patatero y tan cutremente aplicado) y por supuesto su final (del que se han empapado bastante unos cuantos para autoproclamarse maestros del terror). Por lo demás ya lo he dicho, ¡un pestiño bastante colosal!, de no haber sido por su espíritu antecesor, seguramente me cebaría más con ella. 

El órgano que tanta morcilla da durante toda la película

*MI MOMENTO FAVORITO: esa escena tan escalofriante en la que se ve emerger a un grupo de espectros-zombies, del interior de un lago. 

Podrían pasar por cualquier banda punk rock de los 70 u 80

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