jueves, 10 de julio de 2014

Tú a Boston y yo a California (1961) de David Swift



¿Algún parecido razonable?
Ahora que estamos en verano (aunque aquí en Asturias no lo parezca mucho la verdad, gracias al tiempo regulero), creo oportuno hacerle alguna mención a esas entrañables peliculillas que son como muy de consumo veraniego, así que me he decantado por rescatar del baúl de los recuerdos este añorable clásico producido por la Disney. "Tú a Boston y yo a California" (título español, como siempre inventado de no se sabe donde, porque como puede leerse el original es "The Parent Trap"; algo así como "Trampa para padres" -vale, reconozcámoslo, en esta ocasión mola más el español-) es una joyita de la comedia adolescente más añeja y entrañable que haya visionado en mis tiernos años de infancia. A muchos os sonará la historia gracias al reciclaje que la propia Disney hizo en 1998, con el remake "Tú a Londres y yo a California", protagonizado por la en ese momento, tierna niñita Lindsay Lohan -peli que, dicho sea de paso, también adoro-, pero como siempre digo, nunca está de más echar la vista atrás para corroborar de dónde partían las ideas originales y ésta concreto provenía de 1961 (hace ya un buen porrón de años), aunque perfectamente podrá ser disfrutada por público de todas las épocas. 

Susan y Sharon (Hayley Mills) descubren que son hermanas gemelas...

...y deciden intercambiar sus roles
La peli nos cuenta como dos niñas idénticas, Sharon y Susan (ambas la chica Disney por excelencia de la época, Hayley Mills), coinciden en un campamento de verano. Aunque en un principio se odian y se tiran los trastos a la cabeza, finalmente acabarán formando un unido círculo de amistad, cuando descubran que en realidad son hermanas gemelas que fueron separadas al nacer, cuando sus padres se divorciaron. Una de ellas se fue a vivir con su padre a California y la otra a Boston con su madre. Así que ahora, se les ha ocurrido la forma de hacer que sus padres se reconcilien, ambas cambian sus personalidades, Susan finge ser Sharon y viceversa y cambian sus lugares de residencia, para forzar un encuentro entre sus progenitores y que de este modo, vuelva a saltar la chispa del amor, todavía latente entre ambos. Esta misión no resultará tan fácil, puesto que a pesar de que ambas son dos gotas de agua por fuera, en el fondo son bastante distintas, lo que por supuesto, dará lugar a divertidas situaciones a lo largo del film. 

Por fin Susan conocerá a su madre, Maggie (Maureen O'Hara) en Boston...

...y Sharon a su padre, Mitch (Brian Keith) en California
Como ya he mencionado antes, la película es un entrañable vehículo de entretenimiento; de hecho dura más de horas y da la sensación de que dura la mitad de lo muy ameno que resulta su visionado. Destacar su efectividad como película de comedia, ante todo, pues posee un buen porrón de escenas que con facilidad nos arrancan la sonrisa. Resulta admirable, situándonos en el momento de su realización, la destreza demostrada a la hora de dar vida a dos personajes distintos (dos gemelas) a través de una sola actriz, la adorable Hayley Mills, mediante unos cojonudos trucajes fotográficos de gran realismo para la época (a la par, obviamente, de la utilización de alguna doble para dar el pego en alguna que otra escena). Mencionar también que la joven actriz hace una labor excelente, dando vida dos personalidades bastante dispares, una chica más alocada y de peores modales y la otra más refinada y estirada. 

La mala de la película, la Srta. Robinson (Joanna Barnes), la típica
 bruja buscona que quiere cazar al papi por sus millones

Hayley Mills vivió en ese período una época de gran esplendor profesional, pues fue uno de los más activos fichajes de la Disney y protagonizó varias películas de tipo infantil como "Pollyana", "Los hijos del capitán Grant" o "Un gato del FBI", aunque desde luego éste es su papel más memorable. Por lo demás la película es funcional en todos los aspectos, el resto de actores están muy correctos, la ambientación es muy buena, ídem de la realización, fotografía, banda sonora y demás aspectos que componen el film. En resumidas cuentas, es un clásico inolvidable, de entretenimiento puro y duro para toda la familia, un film que merece ser revisionado generación tras generación, porque es verdaderamente especial y, repito, muy pero que muy entrañable.  

Pero las gemelas harán todo lo posible para que sus padres se reconcilien

*MI MOMENTO FAVORITO: ése en el que la familia marcha de acampada y las gemelas se lo hacen pasar a la cabrona madrastra en potencia (Joanna Barnes) bastante mal. 

¡Como se ponen algunas por un simple animalito!

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