lunes, 14 de julio de 2014

Terror en la ópera (1987) de Dario Argento



A través de los ojos de un cuervo
La verdad me quedé a cuadros cuando vi esta película. Yo, que siempre he flipado muchísimo con los impresionantes films de Dario Argento me llevé una cierta desilusión tras ver este aclamado "Terror en la ópera" y aún más tras hacer las pertinentes comparaciones con obras suyas como "Rojo oscuro", "Suspiria", "Tenebre" o "Phenomena", infinitamente superiores. Sí que es cierto que la mayoría de películas de Argento se han caracterizado por tener unos guiones tan extraños que ciertos puntos carecen bastante de lógica (influencia clara del surrealismo), pero en otras de sus películas esa característica no tiene un peso tan brutal como el despropósito que resulta analizar la historia de "Terror en la ópera", pues aún existiendo elementos irracionales que escapan a nuestro entendimiento, siempre había cabida para cierta lógica y estructura narrativa que hacía entendible el film en cuestión. Aquí no, olvidaos de eso. 

Betty (la española Cristina Marsillach) debuta como cantante de ópera

Argento nos delata visualmente los síntomas de un dolor de cráneo
La historia viene a contarnos como una joven cantante de ópera (interpretada por la española Cristina Marsillach) es acosada por un perturbado psicópata que siente una especial excitación, convirtiéndola en testigo involuntaria de sus crueles y sangrientos asesinatos. Para ello, la ata y le coloca una tira adhesiva con alfileres en los párpados, para impedirle que pueda pestañear, mientras observa como este lunático sádico se carga a una víctima. Un argumento que posee cien por cien la mala baba de su autor, cosa que se agradece; el problema es el cómo está concebida dicha historia, mediante un guión que es un soberano caos y un gravísimo despropósito. "Terror en la ópera" tiene una historia absurda, estúpida y su falta de lógica tiene un peso tan brutal que anula el interés por la trama. ¿Recordáis las fabulosas intrigas de los buenos films de Argento? Pues aquí no se ven por ninguna parte, ni sus increíbles giros argumentales, ni ningún tipo de sorpresa como ya nos había brindado en joyas suyas anteriores. 

''Si cierras los ojos, te rasgarás los párpados y entonces tendrás que verlo todo''

El asesino no se anda con remilgos
Yo lo he dicho, a nivel argumental, "Terror en la ópera" es un infinito desastre. Si hasta la identidad de asesino se sabe desde la primera aparición de éste; bueno en concreto en la versión doblada al castellano, los muy necios no se molestaron en distorsionar la voz del asesino, por lo tanto cuando aparece el personaje que se supone que no debemos saber que es el villano, al oír su voz ya se nos jode la sorpresa. No sé si el film sufre el mismo problema en su versión original, porque lo que es por culpa del doblaje, dicho interrogante se va a la mierda. Pero es que encima, "Terror en la ópera" cuenta con actuaciones horribles. Cristina Marsillach es brutalmente mala, su nivel de expresividad se asemeja al de Penélope Cruz (con eso lo digo todo), y lo mismo se puede decir de los secundarios; véase el fallecido Ian Charleson (visto en films de la talla de "Carros de fuego" o "Gandhi") o Urbano Barberini (el héroe de "Demons"), etc., todo un catálogo de sobreactuaciones que rozan lo perverso, perverso para los que nos las tenemos que tragar.

Betty y Mira (Daria Nicolodi, la mujer de Argento) muertas de miedo

Yo que tú no fisgaría por la mirilla
Los diálogos también son de lo peor y no me voy a parar a redactar algunos de ellos porque, podría escribir una buena parrafada señalando los más cafres y ridículos. Y por supuesto, lo que se lleva la palma es el espantoso final, el cual no desvelaré, que es el colmo de lo bochornoso (de verdad, ¡madre mía qué final!). Claramente digo que ese desenlace es un auténtico insulto al resto de la filmografía de Argento, quien, como ya he dicho, se ha caracterizado por ofrecernos finales sorprendentes e impactantes, de ésos que te dejan con la boca abierta y que no defraudan. ¡Menudo chasco me llevé pues con "Terror en la ópera"! Viendo los títulos finales, la verdad no sabía muy bien cómo encajar lo visionado, si como ida de olla, una tomadura de pelo, o ambas. 

En boca cerrada no entran... ¿o sí?

El director de ópera, Marco (Ian Charleson)
R.I.P. (1949 - 1990)
No obstante, y a pesar de todas sus lacras, creo que el film es digno de recomendar, y no sólo digo esto por mi admiración a este gran director, sino porque tiene una sucesión de imágenes de tal impacto que lo hacen como mínimo interesante para echarle un visionado, aparte de una excelente dirección que ya muchos otros directores (oscarizados incluso) quisieran igualar por su poderío visual: los alfileres en los ojos, ese cerebro palpitando, la gráfica puñalada en la garganta, los cuervos vengadores o el disparo detallado a través de la cerradura (nótese aquí el plagio en una de las películas de la saga "Saw"); son escenas que delatan la maestría de Argento y que otorgan a "Terror en la ópera" un interés superior a muchos bodrios infumables que se hacen hoy en día y que, como ya he señalado, delatan que la mano de un maestro se encuentra tras este despropósito de ideas. 

¡Buen provecho, señor cuervo!

Su nivel de truculencia, visceralidad y desbordante imaginación a la hora de crear imágenes de cruda y perturbada violencia hacen destacar al menos un poquito este film deplorable, en comparación con otras joyas de su realizador, pero interesante en la historia del terror y más si tenemos en cuenta que el género en Italia, estaba ya de capa caída. Y es que el contar con un gran director, es lo que distingue que un film malo sea incluso hasta notable (por su impagable factura técnica) a que un film malo sea directamente una mierda olvidable. En resumidas cuentas, asistimos a un fuerte combate entre lo soberbio y lo ridículo, las impresiones que esto pueda causar, dependerán de la visión de cada uno.

El hilarante final te deja a cuadros

 *MI MOMENTO FAVORITO: el asesinato del novio de Betty (William McNamara). El psicópata le mete un puñalón explícito en toda la garganta y luego lo cose a cuchilladas, ante los ojos de ella. ¡Truculencia made in Argento de la buena!

Ya no te va a hacer falta hacer gárgaras nunca más

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