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miércoles, 17 de junio de 2015

Con la bestia dentro (1982) de Philippe Mora



Violación monstruosa
Aquí tenemos otra de esas basurillas entrañables de serie B ochenteras, malas pero, como siempre digo, con ese algo tan peculiar y tan irresistible para los nostálgicos de la época. Recuerdo que vi esta patata de peli al mismo tiempo que ''El ser'', film muy del estilo, y bueno aunque ambas me parecieron irremediablemente flojas, me moló bastante meterme ese doblete de casposidad, considero que son dos piezas geniales para darse todo un suculento ''banquete'' de terror grindhouse de baja calidad, que no obstante, resulta más interesante que muchísimas mierdas de presupuestos desorbitados que desfilan por la pantalla hoy en día. ''Con la bestia dentro'' es rara, muy rara; el argumento cuenta como un monstruo asqueroso viola a una chica (no se sabe bien la procedencia de ese bicharraco) y la joven queda embarazada. 

Cuidado, este chico parece normal, pero no lo es

Un rostro bastante común, Ronny Cox (visto en
''Defensa'', ''Robocop'' o ''Desafío total'')
Pasan los años y el resultado de esa relación aberrante, se convierte en un chavaluco aparentemente normal, pero, lógicamente sus genes le jugarán una malísima pasada. El muchacho irá mutando poco a poco, hasta acabar convirtiéndose en una criatura sedienta de sangre que, no puede ser de otra manera, irá cargándose gente por ahí. La película en sí guarda su único atractivo en una molona escena, la que presenta la transformación del muchacho en monstruo,  realizada con chulos efectos artesanales made in 80s, con maquillajes grotescos y animatronics (al estilo ''Aullidos'' o ''La cosa''), nada de mierdas digitales, a los que no les sobra cierto toque gore entrañable del momento. Por lo demás, tampoco cuenta con ningún punto que la haga destacable. Lo peor de todo es el guión, la historia está contada de manera muy confusa y da la sensación de que los acontecimientos no casan demasiado bien, el caos reina y el film se va desinflando. Una pena, porque su historia daba para poder haber hecho algo más destacable. 

Comienza la grotesca transformación

Llama la atención encontrar en el guión el nombre de Tom Holland, posterior director de clasicazos como ''Noche de miedo'' o ''Muñeco diabólico'', que se ve que el hombre iba metiendo poco a poco la cabeza en esto del cine del género. El nombre del director en cambio, no nos da ninguna señal para sospechar que un atisbo de talento se encontraba tras la cámara, pues el tal Philippe Mora fue el lumbreras que realizó las basuras de ''Aullidos 2'' y ''Aullidos 3'' respectivamente, afortunadamente su participación en el Séptimo Arte fue vista y no vista.

¡Qué guays eran aquellos efectos ochenteros!

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