viernes, 19 de junio de 2015

Candyman 2 (1995) de Bill Condon



Empezamos con una conferencia sobre el propio Candyman
Y de dignas secuelas va la cosa hoy. Recordemos que ''Candyman, el dominio de la mente'' es uno de los pocos, poquísimos, clásicos existentes dentro del terror durante la primera mitad de la década de los noventa, época caracterizada por la total decadencia de dicho género. Esa aterradora historia sobre un ser infernal que se aparecía al mencionar su nombre cinco veces ante un espejo, ideada por el mismísimo Clive Barker (creador de esa obra maestra que es ''Hellraiser'') a día de hoy ya se ha instaurado como todo un icono dentro del cine fantástico, a la par de ser una película genial, de indudable calidad tanto técnica como argumental. Pues bien, debo decir que esta secuela sigue muy bien la línea de su antecesora y, a pesar de que está muy denostada por la crítica por lo que he podido comprobar, se trata de un producto la mar de notable, me atrevería a decir que incluso, se encuentra a la altura de la original.  

El pobre Daniel Robitaille (Tony Todd) sufriendo un martirio inimaginable

La prota, Annie Tarrant (Kelly Rowan)
''Candyman 2'' profundiza en la figura de Daniel Robitaille, un artísta de raza negra que a finales del siglo XIX, fue torturado y asesinado por unos lugareños, por haber cometido el ''pecado'' de haber amado a una mujer blanca. Dicho martirio (fue devorado por una colmena entera de abejas y además sufrió la mutilación de una mano, en la que le pusieron un garfio en su interior) fue lo que le convirtió en un espíritu resentido y con muy malas pulgas. Su leyenda se fue propagando de boca en boca y así se vio convertido en Candyman. Pues bien, si la primera nos contaba este relato desde el punto de vista psicológico, confundiendo al espectador ante la posibilidad de que Candyman sólo existiese en la mente de la protagonista femenina, esta secuela ahonda más en el tema fantástico y le concede más protagonismo al macabro fantasmón del garfio, o sea que ya no nos plantea dudas de su posible o no posible existencia, desde le principio sabemos que Candyman es un mal sobrenatural real. No obstante el tono de contar la historia, la ambientación, esa siniestra y melódica banda sonora, la hacen muy deudora del estilo presentado en la peli original. 

¿Un besito para el hombre dulce?

La sangre no tardará en aflorar
En esta ocasión, el protagonismo femenino recae en Kelly Rowan (yo siempre la recordaré por su participación posterior en la serie juvenil ''The O.C.''), la cual se delata como una muy correcta sucesora de Virginia Madsen. Esta mujer será la que tendrá que lidiar con el aterrador Candyman e ir descubriendo un misterioso vínculo que lo une a él. De nuevo, la prota se verá enmierdada en el cotarro por cometer la estupidez de llamar a este diabólico ser frente a un espejo y claro, la sangre no tardará en aflorar. El film en mi opinión es francamente muy bueno, posee los elementos claves y necesarios para componer una correcta película de terror, tensión, excelente atmósfera, buenos sustos, decentes dosis de sangre y algún toquecito gore nada desdeñable y alguna que otra escena cojonudamente compuesta. 

Candyman matando, que es lo suyo

El resultado es una óptima secuela, lejos de insultar a su antecesora sirve para complementarla a la perfección. Guardo además un especial cariño de esta película, porque además fue una de las primeras que alquilé en el videoclub (debía de tener seis años o así) y ya viendo su carátula, me hipnotizó, recuerdo que me la llevé a casa junto con ''Juego mortal'' otra discreta joyita de terror noventero que ya comentaré en su momento. Desde mi punto de vista es más que recomendable, la primera y ésta efectúan un grandioso pack que creo que todo aficionado al terror debería de disfrutar.

Esto es lo que pasa cuando se le toca los cojones a un ser diabólico

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