miércoles, 17 de junio de 2015

Jungla de cristal III, la venganza (1995) de John McTiernan



John McClane (Bruce Willis) vuelve y,
¡cómo no!, se mete en serios problemas
Y Bruce Willis volvió a meterse por tercera vez en la piel de su personaje más famoso, el teniente John McClane, y también John McTiernan retomó la dirección tras haberse encargado de la primera. A Willis se añadió un dueto de secundarios sobresaliente, Jeremy Irons como villano y Samuel L. Jackson como aliado y todo resultó una perfecta combinación para la aparición de otra cojonuda secuela para el disfrute de los fans de las anteriores y de las pelis de acción más frenéticas y adrenalíticas. En lo personal, esta tercera peli me mola más que la primera, aunque no tanto como la segunda, que de lleno es mi favorita de la saga de ''Jungla de cristal''. Me mola que tiene un ritmo frenético, desde el inicio hasta el final, la peli es un no parar de tensión y acción, a McClane nunca le habían metido tanta caña y eso que había estado en situaciones bien jodidas las veces anteriores. El problema que se le presenta es una especie de psicópata muy avispado que se hace llamar Simon (Jeremy Irons), experto en bombas, que somete a nuestro prota a un macabro juego. 

El pobre Zeus (Samuel L. Jackson) se convertirá
en el desafortunado e inesperado de McClane

El malvado (Jeremy Irons) haciendo sus cosas de villano
Él llama reta a McClane a seguir unas instrucciones determinadas, el teniente debe acatarlas a raja tabla o de lo contrario el tipo amenaza con hacer explotar una bomba en determinados lugares donde las ha ido colocando, en la ciudad de Nueva York. Esta vez, McClane no estará solo, pues en medio de esta odisea se verá involucrado Zeus (Samuel L. Jackson), un electricista de Harlem, que sin comerlo ni beberlo, se convertirá en el compañero de andaduras del teniente en esa compleja labor de cazar al peligroso terrorista. Al final de todo, la trama deparará una curiosa sorpresa que nos hará entender el porqué de esa coletilla que acuna el título de ''la venganza''. Pues bien, ni más ni menos, esta tercera película es todo un ejercicio de estilo dentro del género de acción, es muy entretenida, violenta (alejada de esa puta manía de edulcorar las pelis hoy en día para hacerlas recomendadas para niñatos adolescentes, McClane anda bien cubierto de sangre todo el metraje), tiene sus buenos toques de humor, y posee escenas la mar de curradas visualmente y espectacularmente filmadas (la explosión del tren sin ir más lejos). 

McClane, como de costumbre, acaba hecho unos zorros

Sin más preámbulos, el film ofrece lo que se puede esperar de él, cumple con su cometido y como secuela mantiene el tipo a la perfección (como ya señalé al principio, con sinceridad me mola más que la primera incluso). No acabaría siendo la última ''Jungla de cristal'', doce años después haría su aparición una cuarta entrega y posteriormente, en 2013, la quinta y hasta ahora, última (¡que Bruce Willis ya anda vejete, darle la jubilación, hombre!).

¡Las cosas están muy feas!

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