sábado, 25 de enero de 2014

Regreso a la Tierra (1955) de Joseph M. Newman



Estos científicos terrícolas, son unos auténticos lumbreras...
A mediados de los años cincuenta, lo estaban petando pero bien las producciones de serie B de ciencia ficción que explotaban al máximo el tan recurrente terror a la energía atómica. Durante este período, muchas veces se expuso a los espectadores a un "peligro" procedente de otros planetas o de una tecnología compleja más avanzada que podía llegar a significar mortal. Así, la productora Universal, que hacía años que no vivía sus pelotazos de antaño concedidos con los éxitos de viejos clásicos de terror, decidió apuntarse al carro de estas producciones que tanto éxito le proferían a otras compañías como la Fox, aunque apuntaron bien alto y prometieron que harían un film a lo grande, en la línea de por ejemplo, "La guerra de los mundos", no escatimando en gastos y con un diseño de producción superior a lo expuesto generalmente en esta clase de films de esa época. Para ello contrataron a un equipo de profesionales que sí se nota que se curraron mucho el trabajo audiovisual de la cinta, que presenta una bonita fotografía colorista, un diseño artístico que si bien visto en día, se nota que se ha quedado muy anticuado, en la época pues tuvo que ser la caña y unos efectos especiales bastante molones, muy en la línea también de las pelis del estilo. De hecho, la realización de la película les costó lo suyo y se tiraron en total casi dos años hasta que lograron finalizarla y estrenarla en 1955. 

...pero nada que ver, comparados con estos cabezones

Sobrevolando la Tierra
La película nos cuenta como unos extraterrestres, con aspecto de humanos albinos pero más cabezones (exactamente más frentudos, se ve que tienen más cerebro), llegan a la Tierra y requieren la ayuda de unos científicos terrestres para que les ayuden a encontrar el modo de salvar el planeta del que proceden, Metaluna, el cual se haya al borde de la extinción. Los extraterrestres parece que vienen de buen rollo, pero nada más lejos de la realidad, en cuanto los terrestres se dejan engatusar por ellos, se la clavan por la espalda y los secuestran en su platillo volante, para obligarle a ir con ellos a Metaluna, en donde les explicarán que todo ha sido una farsa y que su verdadera intención es la de siempre, dominar la Tierra y convertirse ellos mismos en los mandamases. Viendo la película con los ojos de un espectador de hoy en día, pues es lógico que le parezca una soberana cutrez. Como ya he explicado anteriormente, el equipo técnico se curró el tema de los diseños de la nave, del planeta Metaluna, dotándolos con una especie de aire de cómic muy "pulp", muy cincuentero, estética que por supuesto, hoy se encuentra más que pasada de moda, aunque según la nostalgia que le invada a cada uno, le parecerá más atractiva o menos. 

La tecnología extraterrestre, ¡una pasada!, ¿verdad?

Los científicos terrícolas ninguneados por los extraterrestres
En sí, se nota que la película está bien constituida desde el punto de vista audiovisual (porque no podemos pasar por alto que en el apartado musical de encontraba un nombre de peso, Henry Mancini, autor por ejemplo de la famosa banda sonora de "Desayuno con diamantes"), aunque no se puede decir lo mismo desde el tema del guión. Aquí es donde uno deberá ser más cándido y estar dispuesto a pasar por alto una serie de gilipolleces absurdas, para tolerar la película o condenarla. La historia es bastante tonta se mire por donde se mire, el hecho de que dos extraterrestres mucho más inteligentes y desarrollados, recurran a dos terrícolas de poca monta comparados con ellos, para que les ayuden a encontrar una solución a la destrucción de un planeta que está en el quinto coño, cuando los humanos todavía no habían sido capaces ni de llegar al espacio, pues como que se ve de traca, y más hoy en día. No ayuda mucho el presenciar los absurdos momentos vividos por los protagonistas, una vez se encuentran a bordo del platillo volante de los invasores, y sostienen sendas conversaciones "amistosas" con ellos, mientras éstos afirman que van a invadir nuestro planeta. En fin, la verdad es que pasando por alto estos detalles indudablemente ridículos y la cutrez de su realización (teniendo en cuenta, como digo siempre, la fecha en la que fue concebida) pues "Regreso a la Tierra" puede convertirse en un film muy divertido y disfrutable, eso sí, por todo aquél que sea fan de este tipo de peliculillas; aunque desde luego no pasará a la Historia, ni mucho menos, por ser un título imprescindible ni una joya del género como sí lo son "La guerra de los mundos" o "Ultimátum a la Tierra"

El planeta Metaluna

A destacar la presencia de un ser mutante, aliado de los invasores, que aparece en un momento determinado del film, que ha sido una clara fuente de inspiración para posteriores realizadores, véase George Lucas (un alien de "La guerra de las galaxias" guarda un gran parecido con este ser) o Tim Burton (claro reflejo del aspecto de los marcianos en su "Mars Attacks").

El mutante en cuestión

*MI MOMENTO FAVORITO: uno de los de (supuestamente) mayor tensión del film, en el que la doctora humana (Faith Domerque) es atacada por la criatura mutante. Se trata de un momento que inevitablemente causará risas involuntarias a todo aquél que lo vea, ya que uno no podrá pasar por alto lo mucho que se dobla el traje de goma del "alien" ante los forcejeos de la chica. Pero bueno, me mola porque tiene cierto encanto cutrecillo de la época, inherente por completo. 

En las "garras" del monstruo

No hay comentarios:

Publicar un comentario