jueves, 2 de enero de 2014

Batman vuelve (1992) de Tim Burton



Los pingüinos recogen a un bebé abandonado en las alcantarillas...
Tras el monumental éxito de "Batman" en 1989, los productores de ésta no tuvieron ninguna duda en volver a contar con Tim Burton para ponerse al frente de la tan esperada secuela. En esta ocasión además, le dieron cancha y le ofrecieron la posibilidad de esplayarse a su gusto, inundando la historia en su particular y característico estilo. Para mí no cabe ninguna duda, "Batman vuelve" es muchísimo mejor que la primera parte, por varias cuestiones. La primera y más apabullante es que su diseño de producción es apoteósico (si el de la primera era bueno, el de ésta es que no puede ser mejor, completamente alucinante). Tim Burton nos deleita una vez más con su portentosa imaginación a la hora de concederle un aspecto a la ciudad de Gotham muy particular. 

...quien años después será el hombre pingüino (Danny DeVito)

Impresionante vista de la ciudad de Gotham
El film es una obra de Arte, erradia grandeza visual por los cuatro costados y además aporta un acierto fundamental a la hora de atribuirle a esta secuela de Batman una personalidad de la que carecen, por completo, todas las demás películas del superhéroe y es que Tim Burton presentó este film como un siniestro cuento de Navidad. Y es que precisamente, el ambiente navideño en el que se desarrolla la película, es lo que le atribulle un cierto halo de nostalgia, de preciosismo que ninguna otra versión del hombre murciélago, en lo personal, me ha logrado transmitir. Por otra parte, nos encontramos que el propio Batman luce mejor y cobra mayor protagonismo, en la primera éste le era enteramente arrebatado por la figura del Joker (brillantemente encarnado por Jack Nicholson). Y aunque en esta ocasión, no contemos con la presencia de tan excelente villano, la cosa queda perfectamente compensada con la aparición de un trío de malvados de altura. 

El malvado Max Shreck (Christopher Walken)

Shreck y el pingüino se hacen aliados
Por un lado nos encontramos al grotesco y repulsivo, hombre pingüino, encarnado por un maravilloso Danny DeVito, muy alejado de sus habituales papeles cómicos, y portador de un brillante maquillaje elaborado por el maestro Stan Winston (responsable de los efectos especiales de "Terminator", "Aliens, el regreso" o "Parque Jurásico"). El pingüino siempre ha sido un villano que me ha dado cierta lástima, porque aunque es malvado, Burton nos ofrece una excelente apertura del film en el se nos narra cómo el pobre, siendo un bebé fue abandonado vilmente por sus padres, en las alcantarillas, donde un grupo de pingüinos lo criaron y en donde creció, hasta convertirse en el villano que acabó siendo, haciendo, por lo menos en mi caso, que resulte un tanto difícil de odiar, incluso que transmita cierta compasión por parte del espectador. 

Bruce Wayne (Michael Keaton) y su criado Alfred (Michael Gough)

La pobre Selina Kyle (Michelle Pfeiffer) se ve muy indefensa...
Por otro lado encontramos a la espléndida, sensual, sádica y mortalmente atractiva mujer gato; una preciosa Michelle Pfeiffer, que en lo personal opino, que deja a la altura del betún a Kim Basinger, por muy icono sexual que ésta sea, con una encarnación insuperable a niveles de erotismo sugerido, enfundado en un ceñido traje de cuero negro. Cierra dicho trío de malvados el magnate Max Shreck, interpetado por Christopher Walken, quien sin lugar a dudas es el más miserable de los tres, pues a fin de cuentas, los otros dos demuestran tener un cierto lado cándido y mucho más humano que este tipejo sin escrúpulos, el cual vendería hasta a su propia madre por arrimarse a la sombra que mejor le cobijase. Repiten de nuevo Michael Keaton como Bruce Wayne, en una interpretación mucho más certera que la del primer film y el veterano Michael Gough como su fiel ayudante Alfred. 

...hasta que saca las uñas y se convierte en la mujer gato

¡Batman al rescate!
Pues bueno, a mí el film me pareció apasionante, mágico, maravilloso. Es una obra redonda que le da cien mil vueltas a la primera "Batman". Sí que es cierto que se aleja por completo de la estética de cómic típica del personaje, pero como ya he dicho, eso le da una personalidad mayor. Esos puntazos de cierto tenebrismo y oscuridad, unidos a la magnífica banda sonora de Danny Elfman (¡cómo no!), esos decorados nevados y expresionistas, la convierten en un deleite visual impresionante. Decir, para más a su favor, que también el film está repleto de escenas de acción (mejor elaboradas y más impresionantes que las de la primera) y de momentos memorables (véase la extraña relación de amor y odio de la mujer gato con Bruce Wayne). 

¿A que estos decorados resultan más Tim Burton?

Vamos que estamos ante una película de superhéroes en toda regla, pero también ante un film burtoniano en profundidad, y la fusión no ha podido ser más certera y mejor en todos los aspectos. Para mí es una obra maestra del cine fantástico; una de las mejores y más llamativas películas de las existentes dentro del mundillo de cine de superhéroes, y otra de los más destacables, siniestros y deliciosos poemas visuales de su autor; todo un acierto que le permitiesen plasmar sus ideas con la libertad que merecía un proyecto en las manos de un artistazo como él. 

¡Huy, cuánto tonteo hay entre Batman y la mujer gato!

*Como curiosidad; me ha llamado mucho la atención ver que quien interpreta al hijo del personaje de Christopher Walken, es el mastodonte de Andrew Bryniarski, quien sería el responsable de encarnar al asesino Leatherface en el remake de "La matanza de Texas" y su posterior precuela


Cualquiera diría viéndolo de esta guisa que aquí el chico de la izquierda
acabaría encarnando al desaliñado carnicero Leatherface

*MI MOMENTO FAVORITO: el emotivo final que deja bien latente que, a pesar de su enemistad, existió lo que podría llamarse cariño entre Batman y la mujer gato. 

La gata sentatida en su tejado

No hay comentarios:

Publicar un comentario