jueves, 23 de octubre de 2014

Mahakaal (1993) de Shyam Ramsay, Tulsi Ramsay



¡Es una pesadilla!
De verdad, me partí la caja con esta gran basura, esta apología de la porquería cinéfila más irreverente, ridícula y cutre. Desde la India, un dueto de hermanos Shyam Ramsay, Tulsi Ramsay, los cuales tienen, por lo visto (no he tenido la desgracia de ver ninguna más de sus "ilustres" obras), cierto renombre en eso de hacer cine fantástico y de terror en su país. Pues "Mahakaal" no es ni más ni me menos que una versión india del clásico de Wes Craven, "Pesadilla en Elm Street". Realmente es algo muy gracioso comprobar como determinados países asiáticos (véase Turquía, en este caso la India, etc), han realizado sus versiones propias de clásicos del cine made in Hollywood, dando como resultado unos engendros de pobrísimos medios y menos imaginación y atisbo de talento (me imagino que les serían ciertamente rentables, sino no se explica la tan asombrosa y parásita producción explotativa que tuvo lugar en estos países). 

Aquí la peña marcándose unos bailecitos a lo Bollywood

¡Huy, qué mieditis!
Pues bien, pues aquí nos encontramos con el esquema visto en "Pesadilla en Elm Street", pero en versión bollywoodiense, o sea, escenarios cutres que de vergüenza ajena, actores inexpresivos y nefastos y ¡para más inri!, hasta números musicales intercalados (sin venir a cuento) en la acción del film. No hablemos del aspecto de este Freddy Krueger indio, ¡un auténtico despropósito! No obstante, ¿que se consigue viendo "Mahakaal"? Algo muy obvio, partirse de risa. La película es tan mala, tan mala, tan mala, que la verdad por momentos su visionado puede convertirse en una auténtico despiporre, eso sí, para todo aquél que tenga la motivación excesiva de tragarse un pastel como éste, que los hay pocos (yo entre ellos). Pues bueno, no merece la pena detenerse mucho más en el comentario de esta mierda, simplemente que sirva como testimonio de la existencia de estas bizarradas atroces que por muy increíble que parezca, han llegado a tener cabida dentro del amplísimo universo de la caspa cinematográfica.

Ante ustedes, el Freddy Krueger indio. ¡Qué despropósito!

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