lunes, 25 de julio de 2016

Deep Blue Sea (1999) de Renny Harlin



Cuidado con meterse con un tiburón cabreado
''Deep Blue Sea'' es la típica película mala a rabiar pero que la ves y te entretiene y te distrae. Y es que el argumento es una auténtica apología de la estupidez, véase en un laboratorio (en una plataforma en medio del océano), han realizado unos experimentos con unos tiburones, con la intención de curar el alzheimer (a saber el porqué). Total, que el resultado es que los tiburones adquieren una inteligencia superior y, para colmo, son más malos que le veneno (no podía ser de otra manera). Sumamos a que en determinado momento hay un problema técnico de marras, para que el laboratorio (un lugar gris, feo a rabiar y totalmente claustrofóbico) se convierta en una trampa mortal, en la que el grupito de personas que forman el equipo de investigación, se queden atrapadas y a merced del ataque de los tiburones, que como es natural, ansían llevarse algo a la boca que masticar. 
 
Avisados estabais

A ver cómo os las arregláis para salir de ahí
El resto será una lucha por la supervivencia, porque además, como ya he dicho, al ser los tiburones más listos que Stephen Hawking, se las sabrán todas a la hora de ir a por las presas. ''Deep Blue Sea'' es la típica película de serie B (incluso tirando a Z), pero hecha con un presupuesto elevado y contando además con actores de categoría, véase al propio Samuel L. Jackson (cuya estelar participación, en determinado momento, hace al público pegar una auténtica encogida, ¡lo garantizo!). Sin embargo, aunque tenga vistosos efectos especiales y una realización técnica encomiable, no es capaz de camuflar su tufillo de peli patatera de andar por casa. Dirige Renny Harlin, experto en cine de acción (autor de ''La jungla de cristal 2'', ''Máximo riesgo'' y ''Pesadilla en Elm Street 4'', entre otras) y bueno, hay que decir que la solvencia escénica es demostrada. 

No tiene pinta de querer entablar una conversación amistosa

La cosa se pone tensa
Lo peor desde mi punto de vista, son dos aspectos (amén de la gilipollez argumental, que bueno, puede ser hasta pasada por alta, porque la peli acaba cumpliendo con el cometido de entretener); uno los efectos digitales horrorosos de los tiburones (viéndola me acordaba de lo magistral que lucía el bicharraco de ''Tiburón'' de Spielberg, el cual no se veía que era un amasijo de píxeles) los cuales se ven muy irreales y muy falsos (sobre todo en los ataques, cuyos movimientos robóticos y artificiales causan en ocasiones risas involuntarias) y sobre todo el personaje del cocinero negro (interpretado por LL Cool J), que resulta tan insoportable y cansino (el típico que va de graciosete, pero que no tiene gracia ninguna) que estás deseando que muera desde el primer momento que aparece; pero que para colmo (y sí, digo un spoiler) ¡sobrevive! 

Me pasé toda la película diciendo que se zampasen a este cansino

Lo que más me decepcionó, recuerdo cuando la vi de pequeñajo en el cine, fue que (¡suelto spoiler!) muere la protagonista femenina, Saffron Burrows, la cual nos habían querído hacer creer que iba a ser la superviviente; además, la escena de su muerte resulta de un patetismo supremo (¡el señor guionista debería de haberse documentado que un tiburón no se puede detener así como así en el agua!). En resumidas cuentas, la película es un mierdón de campeonato, pero es ideal para verla con un buen tarro de palomitas y un refresco una calurosa tardecita de verano.


Susan McAlester (Saffron Burrows), ¿la final girl?

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