martes, 12 de julio de 2016

Un hombre lobo americano en París (1997) de Anthony Waller



Tres americanos pringadetes en París
Le guardo un especial cariño a esta película, aunque reconozco que es bastante malilla, no nos vamos a engañar. Estamos ante una pseudo-secuela/remake encubierto de la joyita ochentera de John Landis, ''Un hombre lobo americano en Londres'', de la cual prácticamente se calca el hilo argumental, presentando ciertas variantes más cachondas y según se miren, ridículas. Si bien la de Landis era un film que hacía un clarísimo uso del humor negro, no dejaba de ser una peli seria, cosa que no es la que nos ocupa. Desde el primer momento hay que verla desde el más absoluto cachondeo, porque ''Un hombre americano en París'' no pretende ser seria, más bien todo lo contrario, multiplica los ápices de humor de la de Landis a extremos más desfasados para atribuirle a la historia un aire bufonesco que será digerido mejor o peor según el espectador prefiera dejarse llevar por él. Si como dije, le guardo cierto cariño, es por las circunstancias en las que la vi, recuerdo que fue en un cine de verano en Julio en el pueblo de mis abuelos en Ciudad Real, con el calorcito y demás, siendo pequeñajo y bueno, la verdad es que la disfruté y me lo pasé pipa viéndola (seguramente no hubiese pasado lo mismo si la hubiese visto en la actualidad por primera vez), aunque realmente el resultado no deja de ser muy deficiente si se la compara con su brillante antecesora.

Terror bajo la luna llena

Andy (Tom Everett Scott) y Serafine
(Julie Delphy), química lobuna
La peli nos cuenta como un trío de amigos americanos, está de excursión por Europa y llegan a París y deciden subir de noche a la torre Eiffel a hacer puenting (¡gran idea!, ¿verdad?). De repente aparece una chica (Julie Delphy) que intenta suicidarse y será nuestro prota (Tom Everett Scott) quien la salve de morir. Este encuentro será el leitmotiv de todo, la chica resulta ser una licántropa, por eso quería poner fin a su existencia, y para colmo de males descubrimos que existe en París una especie de culto de hombres lobo, que se reunen en un local las noches de luna llena (''auuuu'') -al estilo ''Abierto hasta el amanecer''-, preparados para mutar y devorar a todo incauto que haya acudido al lugar, engañado, para encontrar la muerte. Pues bien, en uno de estos aterradores encuentros, vemos como el trío de amigos es atacado, uno de ellos muere, el otro acaba retenido por la mujer lobo en su casita, y nuestro prota es mordido por uno de los licántropos, así que ¿sabemos que va a pasar, no? Exacto, igual que en la de Landis, el prota pasará a ser un hombre lobo más, y sus víctimas se le aparecerán con aspecto de zombies putrefactos (aunque con mucha menos chispa que en la original).

La secta licántropa

Víctima del lobito
A todo esto, el prota y la licántropa se enamoran y como son buenos, pues intentarán acabar con los hombres lobo malos para evitar que sigan matando por ahí y de paso, ¿habrá algún remedio para poder erradicar su condición de bestias salvajes? En fin, como ya he dicho la peli es muy cachonda, posee un humor muy desfásico y escenas muy chorras que le restan el supuesto componente de terror que debería de tener, pero eso tampoco me parece por necesidad un error tan lamentable, al fin y al cabo creo que estaba hecho con esa intencionalidad. Evidentemente es mucho menos gráfica y visceral que la original (aunque alguna escenita de sangre se podría rescatar y algún maquillaje, como la de la chica zombie, es bastante resultón). Lo peor que tiene, lamentablemente, y que le resta la mayoría de los puntos con respecto a la de 1981, es el aspecto, diseño y efectos de los hombres lobo.

En compañía de zombies

Volviendo en sí después de una noche intensa
Estos bichos digitales son de lo más lamentable; las transformaciones (salvo alguna escenita puntual) dan bastante lástima y las criaturas cantan a la legua que son un puñado de píxeles en movimiento superpuestos sobre la imagen de los actores reales, ¡qué pena ver el realismo de los efectos de un film de 16 años atrás y la chapuza más moderna que debería de ganar en veracidad fílmica! Con respecto a los actores, no están mal, la pareja protagonista tiene química y los secundarios no cantan demasiado para mal. En líneas generales, la peli se deja ver, es muy entretenida y sabiendo pasar por alto sus múltiples defectos y las comparaciones excesivas con la original, pues uno la puede disfrutar en su justa medida. Con toda seguridad si no le tuviese cierto cariño por haberla visto en mi infancia, sería más duro a la hora de hablar de ella, pero la nostalgia me impide machacarla, quizás como se mereciese en muchos aspectos, y es que uno debe criticar desde lo emocional, siempre lo diré. 

Efectos digitales de auténtica pena

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