sábado, 2 de julio de 2016

Shocking Dark (Terminator 2) (1990) de Bruno Mattei



Soldadetes con armamento de los chinos
Los italianos, como ya he dicho en otros comentarios, tenían una cara impresionante y es que sin lugar a dudas fueron los reyes de la explotación más descarada. Que salí un exitazo norteamericano que arrasaba en las taquillas de todo el mundo, pues ya había un avispadete que lo plagiaba en un film mucho más precario, por norma general, con una escasez de talento muchísimo más evidente, y con una sobredosis de caspa evidente. Así pues esta ''Shocking Dark'' (de título anglosajón) tuvo el ''honor'' de ser conocida como ''Terminator 2'', nada más y nada menos, lógicamente para hacerla pasar por una secuela (bastarda) de la magna obra de James Cameron, ''Terminator'', sin todavía saber los lumbreras que le colocaron este titulito, que un año después aparecería la auténtica ''Terminator 2''. En fin, qué cosas ¿verdad?, seguramente el listillo de Bruno Mattei, director de este ''engendrillo'' (acreditado con su apodo aglosajón de Vincent Dawn, ¡qué caché!), y su equipo tuvieron conocimiento del inminente estreno de ''Terminator 2'' y se apresuraron corriendo a sacar tajada del tirón (hasta tendrían beneficios económicos, ¡cuánta gente no picaría en el videoclub a la hora de alquilarla!). 

Un alien de mierda

''Ripley'' y ''Newt'' de mercadillo
Lo gracioso es que la historia es un plagio completo de la base del guión de ''Aliens, el regreso'' (se ve que Mattei tenía a Cameron entre ceja y ceja), aunque desarrollada en Venecia (no en el espacio), y vemos como un grupete de soldados (con trajes de los chinos), se mete en una especie de laboratorio subterráneo para salvar a unos científicos tras un ataque, a dicho laboratorio se accede a través de unos túneles laberínticos y claustrofóbicos. Total, que igual que en ''Aliens'', encuentran de superviviente a una niña, con la que se encariñará la prota y a la que cuidará. Acto seguido aparecerán unos monstruos mierder a los que tendrán que combatir con sus escopetillas de feria y finalmente, ¡sorpresa!, entrará en escena un cyborg (con maquillaje de latón barato), que será el único detalle que se vendría a relacionar con ''Terminator''. El film es una cutrez extrema, casi no hay efectos, casi no hay acción (salvo en muy determinadas ocasiones) y realmente todo resulta tan precario que por ahorrarse parafernalia, en resumidas cuentas, no hay nada de nada, salvo bastante aburrimiento. La cosa se queda en la curiosidad de ser un híbrido cochambroso y explotativo de dos grandísimos clásicos del cine de ciencia ficción de primera, el resto, pues totalmente olvidable y desechoso; un bodrio italiano de tercera como tantos otros.

El Terminator baratija

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