domingo, 6 de septiembre de 2015

Terror y encajes negros (1985) de Luis Alcoriza



La protagonista, Isabel (Maribel Guardia), muy fina ella
Conocí la existencia de esta película de la forma más curiosa y accidental, ni más ni menos que a través de un empedernido fanático de las telenovelas, que a su vez es un admirador incondicional de la protagonista femenina de este film, Maribel Guardia, la cual se ha labrado una importante carrera en el mundillo telenovelero, sobre todo ya en su etapa más madura. Pues bueno, como ya dije de forma totalmente casual, topé con esta peliculilla mexicana cuyo título me evocaba reminiscencias al giallo italiano (y ciertamente tampoco iba plenamente desencaminado, salvando las distancias). ''Terror y encajes negros'' no es precisamente una película que pueda ir clasificada dentro de la vertiente giallo, ni siquiera en sí, dentro del cine de terror (a pesar de ciertos ramalazos del mismo que presenta), más bien es un drama (de hecho, durante su primera hora parece que estamos presenciando un episodio de una telenovela cualquiera) que se acaba transformando en un thriller, sin obviar algún toque propio del slasher tan popular durante los ochenta (amén de algún elemento giallístico). 

Giorgio (Gonzalo Vega), el machista marido de Isabel, quiere temita

A Isabel comienza a hacerle tilín este maromo (Jaime Moreno)
Vamos, resulta toda una ensalada de ingredientes varios que al final sale bastante bien parada, a diferencia de lo que en un principio parecía indicar. La historia va sobre una mujer súper mojigata (la propia Maribel Guardia) que asume su rol de cero a la izquierda para con su maridito (Gonzalo Vega), un tipo machista y posesivo que no la deja ni tan siquiera ir al cine, a no ser que vaya acompañada por él. Sin embargo, a ella un día le da por pensar que ése no es un modo de vida aceptable y decide rebelarse contra la actitud anuladora de su marido, empieza a vestir de manera más provocativa, sale por ahí a tomar algo e incluso llega a tontear con un adonis (Jaime Moreno) que según parece, comienza a hacerle tilín. Durante este tramo, como ya dije, da la sensación de que nos estamos tragando un culebrón de tomo y lomo, con sus amores, desamores, celos y demás (para más inri, no obviemos el canturreante acento latino, si hasta cuando discuten parece que están ''platicando'' amablemente -no lo digo de forma peyorativa-). Pues bueno, a todo esto surge una subtrama, la de un vecino músico de la pareja (Claudio Obregón) al que le molestan en exceso las fiestas que montan un trío de chicas -vecinas también del mismo inmueble- y que intermitentemente a lo largo del film va dando muestras de que no está muy bien de la cabeza. 

Con la navaja al cuello

El calvario da comienzo
El tipo es una especie de fetichista del pelo femenino y posee una numerosa colección de cabelleras que ha ido cortando por ahí a diversas mujeres (generalmente prostitutas), con una navaja de afeitar - ¡elemento giallístico por excelencia! - (el detalle éste de la obsesión de este perturbado por el pelo de sus víctimas me recordó a ese gran clásico que es ''Maniac''). En fin, pasada una hora un tanto banal y tediosa, el film pega un giro radical y asume su identidad de peli de ''terror'' digamos. La última media hora de la peli es la mar de efectiva y nos encontramos una verdadera lucha por parte de la protagonista (aquí Maribel Guardia se delata como toda una scream queen de categoría), por sobrevivir al ataque del peligrosísimo psicópata, que hacha en mano (y música disco ochentera de fondo -lo cual me recordó a ''Noche de graduación''-), se las hará pasar bien putas a la pobre mujer. Por lo tanto digamos que ''Terror y encajes negros'' es un film que va progresivamente de menos a más, inicialmente da la sensación de ser un rollete culebronero y por fin llegado un momento saca sus armas de veras y se convierte en un tenso ejercicio de suspense y en un peculiar homenajillo al slasher, nada desdeñable. 

Sacando partido del hacha

En líneas generales, me alegro de haber llegado a saber de su existencia y de haberle dedicado un visionado, no cabe duda de que es una joyita retro, un tonteo agradable con el género y una película bastante atípica dentro de la cinematografía mexicana (no precisamente muy llamativa a la hora de exportar cine de terror, salvo excepciones). Sin lugar a dudas la recomiendo aunque lamentablemente no he logrado encontrarla con una calidad decente por ese amplio universo que es la red y que, digan lo que digan, sigue siendo el mejor de los medios para sacar a la luz rarezas tan vistosas y desconocidas como la que nos ocupa. 

La pobre Isabel se encuentra en dificultades

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