martes, 26 de enero de 2016

La noche brava (1959) de Mauro Bolognini



Estas dos señoritas de vida alegre protagonizan este mojón
La verdad no sé ni cómo me animé a ver esto de conocer que el guión provenía del sobrevaloradísimo creación de truños por excelencia, Pasolini. Quizás por mi curiosidad cinematográfica que me suscitó el cierto culto que tiene este film o porque soy un poco masoca, en fin, la cuestión es que no le puse muchas expectativas a la película y resultó ser lo que me esperaba, un coñazo más de los que muchos directores italianos de la década hicieron como churros. Para que luego critiquen guiones de Dario Argento, Lucio Fulci, Mario Bava o incluso Umberto Lenzi, tachándolos de mediocres, planos y carentes de interés creativo. Incluso los peores guiones paridos por estos geniales realizadores italianos, las peores mierdas engendradas por ellos (que también las tienen) son obras maestras comparadas con el guión de este infame truño y bueno en general con toda la obra tanto escrita y audiovisual de Pasolini. Este film cumple las características que predominan en su cine, ausencia de ritmo, personajes idiotas, planos y nada interesantes y aburrimiento extremo. 

Estos chulos macarroni se creen los más guays del mundo

Es de esas películas que la mayoría de personas no acaba de ver porque no le interesa un bledo como finalice. Dura una hora y media y te da la sensación de haber estado cuatro horas sentado ante la pantalla tras bostezo y bostezo. Para mí, es una mierda, otra de tantas que plagan el cine italiano (con tintes neorrealistas) de la década, muy bien valorado para los más cultos (o mejor dicho, por los que quieren ir de cultos) pero seguramente repudiado por los que buscamos una historia con interés y algo de emoción.

Pasmadetes pasando el rato entre tanto aburrimiento

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