sábado, 26 de abril de 2014

Cementerio viviente (1989) de Mary Lambert



Los Creed son nuevos en el vecindario
Recuerdo haber leído en algún sitio que "El cementerio de animales (o de mascotas, como también se llamó en según que sitios)" era la mejor novela que el gran Stephen King había escrito. Bueno, creo que es muy frívolo atestiguar si es la mejor novela de este genio creador, ya que cuenta con auténticas maravillas literarias (véase "Carrie", "Misery",...), que a su vez han sido magníficas películas adaptadas posteriormente, pero sí que es una de sus más brillantes y conmovedoras ideas. La historia nos relata la llegada a una casa nueva de una familia, los Creed, integrada por un matrimonio muy pero muy feliz (Dale Midkiff y Denise Crosby), sus dos hijos, Ellie (Blaze Berdahl) y el pequeño Gage (Miko Hughes), y un precioso gato de color plomo, Church. Resulta que dicha casa está situada cerca de una carretera con muy mala fama, debido al alarmante número excesivo de atropellos que se han producido en la misma. Efectivamente, la tragedia no será muy tardía y un día Church aparecerá aplastado en mitad del asfalto. 

El padre de familia, Louis (Dale Midkiff)

Para evitarle un disgusto a su hijita, el papi, haciendo caso a las habladurías de un vejete de la zona (Fred Gwynne, el recordado abuelo de "La familia Monster"), decide enterrar al gato en un cementerio indio, situado no muy lejos de la zona, el cual según cuenta una leyenda, posibilita el regreso a la vida de todo ser que haya estirado la pata. Efectivamente, al poco tiempo, Church regresará a casa como si nada, pero ya no es el inofensivo gato que era antes; algo ha cambiado. Ésta será la primera de una serie de trágicas desgracias que irá haciendo pedazos la felicidad tan estable de la familia Creed. 

La madre, Rachel (Denise Crosby)

Ahí empieza a asomar el gore sin contemplaciones
La película es una adaptación muy pero que muy correcta. Y es que más que un film de terror intenso, me cautiva el hecho de recoger tan bien el drama humano y presentarlo de manera tan soberbia (mérito de King en su novela y de la realizadora del film por plasmarlo de forma tan acertada). La película no radica en el terror, sino en el drama, el drama surgido en las personas a consecuencia de perder lo que más queremos y qué haríamos por recuperarlo, a pesar de sus consecuencias (ya sea un gato, o un familiar muy querido). El film hace que te plantees qué harías tú en el lugar de los personajes (por lo tanto te involucra mucho en la trama); ¿si tienes una mascota a la que quieres con locura y se muere, si hubiese una posibilidad de que volviera no la aprovecharías?, ¿y si fuese tu propio hijo? 

A Church le ha sentado fatal resucitar

Con una hermana así, ¡como para no tener un trauma!
La verdad es que es un film de terror que me ha gustado más por el mensaje que transmite que por el mero hecho de crearte una sensación angustiante, porque seamos francos la película no se centra en el terror hasta bien cercano su final. Otro punto muy pero que muy sobresaliente y me explico. Cuando llevas más de una hora viendo un drama familiar en su mayoría (con las traumáticas historias de los protagonistas, la madre encerrada con su hermana enferma, la pérdida del hijo,...), todo cambia de golpe y se presenta una de las escenas que más extrañas, curiosas, originales y aterradoras: el niño pequeño resucitado, que no debe de medir mucho más de un metro -si llega- agarra un bisturí y acaba con el viejo vecino petardo con una mala leche de aúpa. Me encantó esa escena y creo que debería ser considerada como uno de los mejores fragmentos de la historia de terror. Genial la interpretación del pequeñajo Miko Hughes (¡por Dios, tenía sólo 3 años y hacer esa escena tiene su meritazo!), ¡un merecidísimo aplauso para él!. Al final se masca la tragedia y el drama explota de lleno. 

El pequeño Gage (Miko Hughes) está en peligro

Al vejete Jud Crandall (Fred Gwynne) le quedan dos telediarios
Pero el garrulo del padre vuelve a meter la pata y lo que le pasa le está bien empleado. Lo cierto es que me ha sorprendido muy positívamente el film. Por ponerle una pega, si los consideramos como un film de terror al uso, no engancha mucho en este sentido ya que el terror como tal, no se manifiesta puramente hasta muy cercano el tramo final. Pero tampoco adolece mucho en este sentido porque contiene dos o tres escenas memorables y que la engrandecen muy por encima de la media del cine de terror que ya a finales de los ochenta y principios de los noventa se hacía en general, cuando quedó muy claro que el género estaba de capa caída, debido a su excesiva sobreexplotación. A pesar de esto, "Cementerio viviente" fue un grandísimo éxito de taquilla, puesto que sólo en Estados Unidos recaudó casi 60 millones de dólares, habiendo contado con un presupuesto de 11 millones. A destacar la magnífica canción de la banda sonora "Pet Sematary" interpretada por el mítico grupo The Ramones. En definitiva, una magnífico clásico sumamente imprescindible. 

Como en "El sexto sentido" pero diez años antes 

Cameo de Stephen King haciendo de cura
*Como curiosidad, se ve que el listillo de M. Night Shyamalan, se empapó bien de un buen puñado de escenas de esta película a la hora de llevar a cabo su famosa "El sexto sentido" Es evidente el plagio en las escenas en las que el cadáver hecho trizas de un chaval (Brad Greenquist), se presenta ante el atemorizado padre de familia, sin que sea visto por nadie absolutamente más que él, para hacerle las oportunas advertencias sobre el cementerio maldito. Estas apariciones espectrales son casi idénticas a las de los muertos que el niñato de Hayley Joel Osmen se encontraba en la sobrevaloradísima peli de Shyamalan. Para que luego digan que "El sexto sentido" es un film tan original. 

''Cariño, hoy no tienes muy buen aspecto''

*MI MOMENTO FAVORITO: la muerte del viejo Jud Crandall (Fred Gwynne) a manos del pequeñajo Gage (Miko Hughes), recién resucitado. 

Este niño no es ninguna ricura

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