sábado, 12 de abril de 2014

The grudge (la maldición) (2002) de Takashi Shimizu



La estrellita de esto show tan "aterrador", Toshio (Yuya Ozeki)
''¡Puf¡, ¡puf!, ¡puf!'', "Santa Eva María, ¿pero qué hostias me acabo de tragar?''; algo similar exclamé yo cuando terminé de ver esta, esta,..., la verdad no sé cómo denominarla, ¿cosa? (por decir algo que no resulte más mal sonante). Ocurrió que cuando hizo su aparición este film, oí a gente hablar maravillas de él, que si era súper aterrador, que si qué canguelo les dio, que si qué angustia, bla bla bla. Ocurrió también que críticas que leí referidas a ella, parecían apoyar dichos comentarios, múltiples alabanzas parecían apuntarla como el no va más del cine de terror, lo cual me llenó de expectativas, aún no siendo lo que digamos, precisamente un fan del cine de terror oriental; de hecho la única película que había visto, en ese momento, de terror procedente de Asia, había sido la sobrevalorada "Ringu" y bueno, aunque tampoco me había desagradado del todo, no podía decir que me hubiese entusiasmado tampoco, y mucho menos asustado lo más mínimo. Pero bueno, que la vi ahí bien colocadita en un estante del videoclub y una tarde de verano, me la pillé y me propuse disfrutar de ese supuesto festival de auténtico terror. Bueno, pues en base a la frase con la que inicié este comentario, ya os podéis imaginar mi impresión al visionarla. 

La prota Rika (Megumi Okina) cuidando a esta ancianita
¡madre mía, lo que me pude reír con la parodia de esta escena en "Scary Movie 4")

Aquí supuestamente hay que temblar
Aquí descubrí que el cine de terror oriental (en líneas generales) no tiene ningún tipo de interés más que el de hacer continuos plagios de su película más interesante, la propia "Ringu" (porque si digo "The Ring" la peña se confunde con la versión americana), amén por supuesto también de suponer una fuente inagotable de aburrimiento letárgico. La película tiene una historia que sólo se puede calificar de pura basura. ¿Cómo contar su argumento? La verdad es que no sé si, hasta incluso a día de hoy, estaré lo bastante capacitado para resumirlo. Veamos, en líneas generales vamos siendo testigos de diferentes sketches, protagonizados por diferentes personajes (con algún tipo de relación, que ahora mismo ni me acuerdo, ni tengo interés por volver a recordar), que van siendo presas de una especie de maldición, que acaba con sus vidas. Cuando uno palma, esta maldición se pasa a otro y así se tiran todo el rato. Los elementos tan aterradores, vienen dados por la presencia de una tipa peluda (que es un calco del fantasma de "Ringu", en realidad prácticamente todos los fantasmas de las pelis orientales lo son) que se va arrastrando por el suelo y de un niño blancucho, llamado Toshio, que incluso llega a maullar (a mí de verdad, se me escapó la risa en ese momento). Las apariciones de estos dos, son por lo visto, lo que al público le causó tanto terror; la verdad yo no lo entiendo. Resulta que parece ser, que todo el follón parte de una casa, a la que una chavala (Megumi Okina), acude para cuidar de una anciana desvalida; lugar que parece ser el punto de partida de la maldición de los cojones.

¿Para qué tanto suspense? Si ya sabemos que en cualquier
momento aparecerá la peluda para meter un sustito

Una duchita con el fantasma
El film es un caos narrativo absoluto, llega un momento que no sabes lo que pasa, porque los acontecimientos no tienen ningún sentido, y la verdad es que todo te llega a importar un bledo porque lo que más deseas que es que se acabe de una vez ya que te encuentras sumido en un aburrimiento que ni con el mayor de los truñacos de Ingmar Bergman. Hay quien dice que este tipo de pelis son aptas para espectadores avispados  (vamos que si lo habéis pillado el hilo, es que sois tontos del culo). En mi opinión es un claro ejemplo de "echar balones fuera" para quedar de ilustrado, como es un film procedente de Oriente, pues uno queda muy culto hacerse pajas mentales, para ir de entendido. Desde mi punto de vista, lo que es innegable es innegable, "La maldición" es un desastre desde el punto de vista narrativo, un film que no consigue enganchar porque no hay una trama definida, sino un desbarajuste tan excesivo que creo que ni los que la llevaron a cabo sabían ni por donde iban. 

Otro sustito se avecina, ¡de verdad, qué monótonos!

¡Qué manía con tirar del pelo!
Le sumas encima actores malísimos e inexpresivos, situaciones ridículas que pretenden dar miedo y crear angustia y lo que provocan es un montón de risas involuntarias y un guión más inconexo y absurdo que el de un episodio de los Telettubies (perdón a los Telettubies) y ya está hecho el mojón. Pero como en su día estuvo de moda alabar estas mierdas infectas procedentes de Asia, que contaminaban tan asiduamente la pantalla, pues ¡hala! si querías quedar bien había que decir que molaban pila (aunque en el fondo se supiese que eran unos cagarros como camiones). Después me enteré que existía un film, "Ju-on" (cuyo título en japonés es idéntico al de ésta) que el mismo Takashi Shimizu había realizado directo a vídeo, y que contaba los antecedentes de esta maldición. Así que, presa de una pequeña curiosidad, vi dicho film para ver si me aclaraba algo del desastre aquí presente, y ¡toma ya!, otra buena ostia me metí (no aprendo). Que los orientales aprendan a hacer otro tipo de cine porque los fantasmas peludos con caras pálidas ya cansan más que las tertulias de la Estéban y compañía. 

Lecciones de contorsionismo en las escaleras

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