sábado, 21 de septiembre de 2013

La pequeña tienda de los horrores (1960) de Roger Corman



Seymour Krelboyne (Jonathan Haze)
Si algo no se le puede negar a Roger Corman, es que era un tipo muy eficaz para sacar el mejor partido a un tiempo y presupuesto muy reducidos a la hora de rodar una película. Esta pequeña pieza de culto fue rodada en tan sólo 2 días, algo que me parece verdaderamente admirable. Por lo tanto ya teniendo en cuenta este dato, ya el resultado se ve de otra manera a la hora de juzgarla. La película nos cuenta una historia sencillita desarrollada la mayor parte del tiempo en el interior de una floristería, propiedad del señor Mushnick (Mel Welles). Uno de sus empleados, el torpe Seymour (Jonathan Haze), ha creado una pequeña planta muy especial a la que ha llamado Audrey II, en honor a otra empleada de la floristería, Audrey (Jackie Joseph), de la que él está enamorado. Pues resulta que esta planta requiere una dieta especial, le ha cogido gusto a la sangre humana y Seymour deberá alimentarla periódicamente. Para colmo la Audrey II se convierte en todo un acontecimiento y hace que el negocio vaya mejor al atraer a mucha gente para verla. Por lo tanto su cuidado se convierte en algo imprescindible para asegurar el éxito de la floristería. Como la plantita poco a poco irá creciendo hasta alcanzar un gran tamaño, lo que significa que debe ingerir mayor cantidad de comida. Por ello, para alimentarla Seymour deberá traer unos cuantos cadáveres para que Audrey II se siga viendo lustrosa.

Observando a la pequeña Audrey II




Alimentando a Audrey II
"La pequeña tienda de los horrores" se convirtió con el tiempo, como ya he mencionado, en una peliculilla que suscitó cierto culto dentro del cine fantástico. Hay que reconocer que para haber sido hecha con un reducidísimo presupuesto y en 2 días contados, el resultado es bastante satisfactorio. Por supuesto, tiene sus carencias, es muy teatral y no posee destreza técnica ni interpretativa para poder considerarla una joya del Séptimo Arte. Aunque sin lugar a dudas es un film muy interesante y atractivo. Sirvió además de inspiración para un exitoso musical, que a su vez supuso la inspiración de una posterior película musical dirigida en 1986 por Frank Oz, titulada también "La pequeña tienda de los horrores", que asimismo se convirtió en un film de culto. La verdad es que la versión de 1986 también me parece muy buena, por supuesto es completamente distinta a esta primitiva obra concebida por Roger Corman, pero si tuviese que decantarme por una no sabría por cual. 


Audrey II ya tiene un tamaño descomunal, y también mucha hambre



El Dr. Farb (John Shaner), un dentista muy sádico
Ése sería un claro ejemplo de remake complementario, que no desmerece para nada al original y que aporta un nuevo enfoque, una puesta al día curiosa y una nueva forma de diversión. El mayor acierto de esta peli me parece esa original confluencia de comedia y horror que sale bastante bien parada y que como dura poquito más de una hora, pues se hace bastante amena y entretenida. Como curiosidad, supuso (sino la primera) de las primerísimas apariciones en el cine del gran actor Jack Nicholson, cuya participación es similar a un breve cameo en una escena tan hilarante como curiosa (cuya intervención fue parodiada por Bill Murray en el film de 1986). En resumidas cuentas "La pequeña tienda de los horrores" es una agradable curiosidad, un pequeño clásico de esa deliciosa serie B de aquella época, hecha con más ganas que con medios y cuyo talento para concebirlas eficazmente por parte de sus realizadores, puede ser más o menos discutible, pero que sin lugar a dudas creó un antes y un después para el desarrollo del género.

Buscando víctimas para Audrey II

*MI MOMENTO FAVORITO: por lo curiosa que resulta, la breve e hilarante aparición de Jack Nicholson, como lunático paciente del Dr. Farb, un dentista verdaderamente sádico, que disfruta con el dolor. Tras haber sido el responsable de la muerte del dentista, para dar de comer a Audrey II, Seymour (Jonathan Haze) deberá sustituirlo y se encargará de hacer disfrutar a Jack Nicholson, como un loco, mediante dolorosas torturas.

A Jack Nicholson se le abre la boca

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