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jueves, 19 de septiembre de 2013

La perversa señora Ward (1971) de Sergio Martino



Julie Wardh (Edwige Fenech)
Como ya he comentado en otras ocasiones, a finales de los 60 y principios de los 70 tuvo bastante apogeo en Italia la producción de numerosos films denominados giallos. Los giallos se caracterizaban por ofrecer tramas enrevesadas, con un asesino desconocido, generalmente provisto de guantes negros de cuero y un arma cortante con la que perpetraba horrendas y vistosas muertes a una serie de víctimas, cuyas motivaciones eran el entuerto de la propia trama. No falta la correspondiente investigación policial, un sin fin de sospechosos, unas cuidadas y preciosistas fotografías y puesta en escena y, en la mayoría de los casos, sus buenas dosis de erotismo. Pues bien, en este campo los maestros indiscutibles fueron Mario Bava (su creador oficial) y Dario Argento (discípulo aventajado del primero e instaurador oficial del subgénero), amén de otros como Lucio Fulci que también han demostrado destreza a la hora de ofrecer potenses y notables giallos

Julie conoce al que será su amante, George (George Hilton)

Julie con su marido Neill (Alberto de Mendoza)
Este film en cuestión "La perversa señora Ward" (en la traducción española se comieron, como que no quiere la cosa la "h" final del apellido de la protagonista que da nombre al título, Wardh), está dirigido por otra personalidad bastante experta a la hora de realizar giallos aceptables a principios de los 70, Sergio Martino (autor de la magnífica "Torso, violencia carnal"). Nos cuenta la historia de una joven mujer bastante ligerita de cascos llamada Julie Wardh (Edwige Fenech), que regresa después de un tiempo ausente, a Austria junto con su marido Neil (Alberto de Mendoza). Al poco tiempo de llegar, un perverso asesino comienza a cargarse de manera violenta mujeres más o menos de su edad. Uno de los principales sospechosos será Jean (Ivan Rassimov), un antiguo amante de Julie, a quien ella abandonó debido a los gustos particularmente sádicos que el tipo tenía cuando mantenían relaciones sexuales. No obstante, la cosa se complicará más cuando la señorita Wardh, demuestra el vicio que tiene, liándose con el galán de la historia, George (George Wilson) que se convertirá en una especie de protector, cuando el peligro la empiece a acechar a ella.

Hay un asesino que mata mujeres

Y al remilgado del director, ahora le da por criticar
películas con destapes gratuitos. ¡Ver para creer!
Bueno, lo que puedo decir de este giallo es que está bastante bien. En la línea característica de las películas que forman este subgénero, nos encontramos con todos los clichés del mismo, véase como ya he nombrado antes: un asesino, sospechosos, trama policial, muertes crueles y erotismo (de esto último en bastante cantidad). La trama está muy bien llevada y se hace amena. Lo que en mi opinión le sobra bastante son las abundantes escenas de sexo, que no aportan nada realmente, pero claro hay que tener en cuenta que estaba próxima la época del destape (en Italia de hecho empezaba a estar en pleno apogeo) y que toda fémina enseñase las pechugas era algo casi exigido por cualquier guión. Me ha hecho mucha gracia leer hace pocos días, curiosamente, en otro sito web que el director Sergio Martino criticaba seriamente los films con abundantes escenas eróticas, tachando a éstas de poco artísticas y nada aportadoras de interés. Viendo películas suyas como ésta u otras como "Torso, violencia carnal" o "Vicios prohibidos", sería para llamar a este señor cínico en toda su cara si ahora salta con ésas después de la cantidad de pechos que se han visto descubiertos ante su objetivo (y no va con segundas, de verdad). 
 
El asesino blandiendo la navaja

En fin, volviendo al film, hay que decir que es un giallo muy decente, está muy bien filmado (eso sí, Martino no es ni Bava ni Argento, ni siquiera Fulci) y presenta un giro final tan sorprendente que la hace bastante recomendable. Mencionar que el reparto está repleto de caras muy habituales en películas similares de la época, veáse a Alberto de Mendoza, Ivan Rassimov, George Hilton o el icono erótico del momento, Edwige Fenech, cuyo principal talento, no podía ser de otra manera, era quedarse sin ropa cada dos por tres en aquellas películas que contaban con su presencia. 

Siendo sometida por el sádico de Jean (Ivan Rassimov)

*MI MOMENTO FAVORITO: el magnífico giro de la trama que se produce al final, que obviamente no puedo desvelar para no joder la sorpresa. 

La perversa señora Wardh (con la "h" incluída como debería ser)

1 comentario:

  1. Otro buen giallo de la época, muy arquetípico y bastante picantón. Claro que con la fogosa de la Fenech en el reparto era de lógica que tuviera algo de erotismo. Bastante entretenida!

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