lunes, 10 de noviembre de 2014

Mad Max 2, el guerrero de la carretera (1981) de George Miller



Mel Gibson vuelve a meterse en la piel de Max
La secuela de "Mad Max, salvajes de la autopista" es en realidad la que guarda la esencia de lo que a todos se nos viene a la cabeza cuando alguien menciona los films de esta franquicia. Claramente es muy superior a su antecesora y es la que no sólo marcó la personalidad de la propia saga, sino que encima se convirtió en todo un referente (en especial en los ochenta) para la creación de películas acerca del apocalipisis postnuclear. Su estética marcó un estilo, su estructura argumental, etc. Por ello esta "Mad Max 2, el guerrero de la carretera" en mi opinión (y creo que en la de cualquier adorador del cine fantástico), merece más consideración a nivel de clásico de culto, que la peli original (para mí, bastante sobrevalorada). Se mantiene el personaje de Max (Mel Gibson), ahora como una especie de antihéroe solitario que vaga por la vida, velando por sus propios intereses. 

Una visión muy destructiva del futuro

El perrillo que acompaña siempre a Max
Ahora, el mundo está prácticamente destruído, una guerra nuclear ha reducido la Tierra a un paraje desértico en el que la supervivencia se convierte en un reto día a día. El bien más preciado, en este tiempo, es la gasolina y por ello, cualquiera sería capaz de matar. Una colonia de refugiados, supervivientes (o mejor dicho malvivientes) de la guerra, intentan defenderse a duras penas del ataque de unos violentísimos guerreros motorizados (¡menudas pintas me llevaban los villanos, a lo ciber-punk!, ¡pero cómo molaban!), que desean arrebatarles un tanque de gasolina que aún conservan. Así que, de golpe y porrazo, Max se convertirá en su protector, lo cual dará lugar a un sin fin de trifurcas en las que la acción a raudales y la adrenalina, no se harán esperar. 

Las pintas de los villanos son tremebundas

¿Inspiración para Jason?
Siguiendo el esquema, digamos, establecido por el western clásico, "Mad Max 2" tiene las suficientes virtudes como para considerarla una excelente perla, un film la mar de entretenido, súper bien realizado, con un montaje frenético y dinámico y unas escenas de acción perfectamente coreografiadas. Me sigue pareciendo alucinante ver un film como éste, realizado hace más de treinta años y observan lo bien que siguen brillando sus espectaculares efectos especiales (creados a tiempo real), en comparación con soberanas chapuzas que se hacen con ordenador hoy en día, que dan auténtica risa. El éxito del film fue rotundo, y eso no sólo potenció la aparición de otra secuela más, sino que propició la aparición de múltiples imitacionesque intentaban recrear el estilo creado por este gran clásico australiano (muchas de ellas procedieron de Italia). Por ello es justo atribuirle y reconocerle a este film su importante labor precursora. Para mí es la mejor de la saga y una película imprescindible para que todo cinéfilo que se precie, le dedique un visionado.

Preparados para el ataque

*MI MOMENTO FAVORITO: la impresionante persecución final, plagada de tiros y explosiones varias. ¡Pura adrenalina!

De parranda por la autopista

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