sábado, 8 de noviembre de 2014

Muñecos infernales (1936) de Tod Browning



Una pócima que reduce el tamaño de las cosas
El nombre de Tod Browning se hizo popular en el género de terror y fantástico gracias a bizarradas tan espectaculares como "Garras humanas" o "La parada de los monstruos" (film polémico donde los haya en la Historia del cine), amén de la fabulosa "Drácula" protagonizada por Bela Lugosi. Por su peculiar estilo, un tanto incomprendido en su época, Browning cargó con el estigma de ser un director maldito en su momentoy por ello obras tan geniales como ésta que nos ocupa, pasaron completamente desapercibidas, hasta que el paso del tiempo les ha otorgado su catalogación de culto, totalmente merecida. "Muñecos infernales" se trata de una pequeña obra maestra del cine fantástico, un film absolutamente adelantado a su época por el tema que plantea, y cuya elaboración en cuando al punto de vista técnico es digna de alabar. El film fue una pieza pionera, siendo un absoluto precursor (sólo recuerdo como antecedente a ésta, cierta escena en "La novia de Frankenstein", en la que se ven personas reducidas de tamaño), de otras obras tan fantásticas como "El increíble hombre menguante" o trabajos similares típicos del género de ciencia ficción de serie B de los cincuenta. 

Paul Lavond (Lionel Barrymore) con su hija Lorraine (Maureen O'Sullivan)

Lavond caracterizado como una viejecita
El argumento (inspirado un poco en "La venganza del Conde de Montecristo") no plantea ni un solo respiro, en él encontramos una historia de venganza, mad doctors, tintes de drama, crimen, etc, todo en un pack perfectamente orquestado. En su sencillez la película presenta una trama la mar de entretenida, con un pobre hombre, Paul Lavond (un Lionel Barrymore estupendo), que acaba de fugarse de prisión, tras haber sido encarcelado injustamente. Paul tiene en mente dos objetivos, uno; recuperar el amor perdido de su hija, Lorraine (Maureen O'Sullivan), la cual le tiene un odio infundado y dos; vengarse de los responsables de su injusta condena. Para lograr su segunda meta, hará uso de la pócima de un científico que permite reducir cualquier cosa a un diminuto tamaño. Así, disfrazado de anciana para que no se le reconozca, logra encoger a varias personas y haciéndolas pasar por muñecos, los utilizará como cruel método de revancha.  

Uno de esos muñequitos "infernales"

"Muñecos infernales" es toda una rareza, una mezcla de diversos elementos que configuran un entrañable clásico, cuyo principal punto merecedor de destacar es esa capacidad de sus realizadores de conseguir con muy poco un resultado óptimo, porque para tratarse de un film de bajo presupuesto, resulta asombroso lo bien cuidado que está desde el punto de vista técnico y el nivelazo de efectos especiales de los que hace gala, producto de un trabajo fotográfico sobresaliente. De lo que no cabe duda es de que se trata de un film merecedor de ser recordado y revisionado por todo aficionado al género fantástico, o sin hacer distinciones, por todo amante del cine en general.

Miniaturas muy vivaces

*MI MOMENTO FAVORITO: una de las escenas en la que una de las personitas reducidas de tamaño, a las órdenes de Paul Lavond (Lionel Barrymore), se encarga de ajusticiar uno de los enemigos del prota.

Una "muñequita" a punto de asesinar

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