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jueves, 9 de abril de 2015

Caimán (1979) de Sergio Martino


 
¿Qué mejor sitio que un paraíso exótico para unas vacaciones?
Recordemos que tras el exitazo de ''Tiburón'' las pantallas del mundo entero se llenaron de films con diversos animales asesinos que querían aprovecharse del filón del film de Spielberg. Osos, pirañas, orcas y hasta cocodrilos, se convirtieron en competidores del gran escualo y así rascar los bolsillos de los espectadores despistados. ''Caimán'' es un film italiano, dirigido por el giallistico Sergio Martino (autor de ''La perversa señora Ward'', ''La cola del escorpión'' o ''Torso, violencia carnal''), que obviamente se apuntó al carro aportando su granito de arena explotativa de la fórmula con bicho asesino de turno (al año siguiente hizo su aparición otro título con cocodrilo letal, ''La bestia bajo el asfalto''). 

Unos indígenas algo molestos

El peligrosísimo caimán canta un poquito
a la legua que es un muñecarro
La peli se desarrolla en una isla exótica, en una especie de resort turístico que un magnate millonario (interpretado por el actor americano Mel Ferrer), acaba de inaugurar para el disfrute de unos cuantos visitantes de vacaciones. El problema que se presenta (en realidad son dos) es que en la zona habita una tribu de indígenas que no ven con buenos ojos que los occidentales, perturben la paz de su territorio, y claro, éstos son la mar de violentos y acabarán dando por culo más de la cuenta a los incautos turistas, llegando incluso a protagonizar altercados la mar de trágicos y violentos. Por si fuera poco, en las aguas que rodean el complejo, habita un enorme caimán, al que los indígenas adoran como un Dios, que hará acto de presencia para zamparse todo lo que se le ponga por delante. La película es flojísima, no está mal rodada y esa ambientación tan naturista y exótica le aporta un plus, pero en líneas generales se nota a la legua lo baratísima que es. Los efectos son lamentables y la verdad, no han tenido picardía para disimular unas cuantas cagadas técnicas que hacen evidentísimas la precariedad del film. 

La pobre Barbara Bach en problemas

El monstruo en concreto, ese inmenso caimán, nunca se ve claramente, es tomado siempre a través de planos muy cortos, para intentar disimular lo mal confeccionado que está, y en ocasiones, aún así, todavía se puede distinguir que ese supuestamente inquietante ser, es un muñecarro con menos movilidad que el rostro de Cher (nada que ver con el acojonante escualo de Spielberg, que helaba la sangre). Destaca en el reparto la presencia de la chica Bond, Barbara Bach, que añade belleza y sensualidad, pero en líneas generales, el film es muy poca cosa. Una monster movie muy floja y cutrecilla, nada memorable ni digno de recordar, es simplemente acta para los muy fans de cualquier tipo de rareza fílmica o del cine casposo. 

Esquivando las fauces del bicho

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