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lunes, 27 de abril de 2015

Videodrome (1983) de David Cronenberg



El prota, Max Renn (James Woods)
''Videodrome'' es quizás uno de los proyectos más personalísimos y perturbadores de su director David Cronenberg. El film es una auténtica rayada de tomo y lomo, donde lo grotesco y lo surrealista se dan la mano, generando una mezcla explosiva y muy destacable. La peli va sobre un personaje llamado Max Renn (genial James Woods), que es el conductor de un canal de televisión en el que se exhibe violencia y pornografía por doquier. El tipo está obsesionado con ofrecer al público algo verdaderamente perverso porque tiene la idea de que el morbo de la gente por lo macabro y lo incorrecto, es abismal (y eso que todavía no existían espectáculos televisivos como ''Sálvame'', ¡qué premonitorio!). A todo esto, un día recibe una señal, de procedencia desconocida y descubre una especie de canal extremo llamado Videodrome. 

Max con su novia Nicki (Deborah Harry)

Eso tiene que revolver las tripas
Las imágenes que presenta dicho canal son de lo más bizarro, asesinatos reales, torturas, violaciones; algo absolutamente enfermizo. Desde entonces Max se verá inducido por el perturbador mundo de Videodrome, empezará a no distinguir la realidad de la fantasía hasta tal punto que su cuerpo (su carne) comenzará a mutar de forma la mar de grotesca. Un mundo desconcertante de paranoia, obsesión y violencia comenzará a generarse a su alrededor. La televisión como arma de dominación, ése es el planteamiento crítico que Cronenberg expone en este clásico magistral de ciencia ficción, podríamos decir que casi único en su género y propuesta. El film mejor verlo, pues es verdaderamente ponerse a explicarlo entrando en detalles, a cada uno le puede sugerir ideas distintas teniendo en cuenta el contenido casi surrealista que abunda en él. 

Sangrientos efectos secundarios de la exposición a Videodrome

Cabe destacar de él, los increíbles y asombrosos efectos especiales y de maquillaje (en los que colaboró el magno y oscarizado artista Rick Baker), a día de hoy siguen resultando efectivamente fascinadores (y todo conseguido mediante técnicas artesanales, sin mierdas digitales). Sin obviar mencionar la prodigiosa performance de James Woods y la participación de Deborah Harry, la mítica cantante del grupo Blondie (autor de canciones tan excepcionales como ''Heart of glass'', ''Call me'' o ''Maria''). En resumidas cuentas, me parece un film excelente, aunque eso sí, en la línea de su director, no apto para todos los gustos.

Videodrome es para flipar en colorines

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