domingo, 12 de abril de 2015

El cabo del terror (1962) de J. Lee Thompson


 
El peligroso psicópata Max Cady (Robert Mitchum)
Grandísimo y apoteósico clásico de suspense, ensombrecido y un tanto olvidado por el peso del posterior remake que Martin Scorsese dirigiría en 1991, protagonizado por Robert De Niro y Nick Nolte. No es por desmerecer la calidad de dicho remake, muy bueno sin lugar a dudas, pero considero que el film original merece más consideración, no en el sentido de que se reconozca su indudable grandeza como obra cinematográfica (que bien reconocida la tiene, y con merecimiento), sino en lo referido a ocupar su espacio debido en el recuerdo colectivo porque, desde mi punto de vista, posee méritos de sobra, incluso por encima de su copia más famosa. De la película destaca el prodigioso uso del suspense a lo largo de su desarrollo. El director J. Lee Thompson, experto en cine de acción, maneja a la perfección los tiempos, aportándonos unos dos tercios iniciales del film más centrada en el terreno del thriller psicológico, reservándose para el final un clímax en el que la acción y la tensión latente terminan por explotar. 

Cady intimida a su ex abogado, Sam Bowden (Gregory Peck)

Peggy (Polly Bergen) y Nancy (Lori Martin),
la esposa e hija de Sam
La película nos cuenta como un reputado abogado, Sam Bowden (Gregory Peck), comienza a ser acosado por la presencia de Max Cady (ejemplar Robert Mitchum) un criminal, al que en el pasado no defendió como debía y por su culpa fue encarcelado ocho años. Cady está muy resentido y está dispuesto a convertir la vida de su ex abogado, y la de su familia, en un infierno. Sin embargo este psicópata es la mar de listo, sabe cubrirse bien las espaldas para que, de cara a la ley, Sam no pueda actuar contra él, estrechando un débil cerco a su alrededor que acabará por culminar en un épico final, localizado en el lugar de perverso nombre que da título a la película, el ''Cape Fear'' (''cabo del terror''). El film es magistral, buenísimo, la tensión va acumulándose hasta el final de forma ejemplar manteniendo al espectador en un puño. Las interpretaciones son también espectaculares, en especial destaca Robert Mitchum como el perverso Max Cady, el cual encarnó a otro mítico malo de cine, en mi opinión, superior incluso a su también recordadísimo papel de villano en ''La noche del cazador''

Cady mantiene una arrogante chulería durante un interrogatorio

El detective privado Charles Sievers (Telly Savalas)
Por su parte Gregory Peck también está excelente en su papel de némesis del criminal y padre protector que ve impotente como Cady la va ganando terreno. Otros rostros secundarios cumplen también a la perfección, veamos a la recientemente fallecida Polly Bergen como esposa de Sam, a Martin Balsam o a Telly Savalas, lo cual hace ganar enteros a la película. Hacer mención especial a lo fuerte que me parecen algunos fragmentos del film, teniendo en cuenta la época en la que se filmó. Todo el que la haya visto (en español) en su versión íntegra, se percatará como algunos tramos de la película no están doblados, eso fue debido a que en su estreno en nuestro país, se censuraron debido a la explícito (repito, para la década) que resultaba la carga sexual de dichos momentos en concreto. 

A esta pobre, Cady la ha dejado hecha un Cristo

La carga sexual se hace tan evidente como incómoda
Por ejemplo, no hay más que ver la escena en la que Max Cady, ''seduce'' e intimida al mismo tiempo a la pobre mujer de Sam, la cual impotente, no puede hacer otra cosa que seguirle la corriente al psicópata. Sinceramente viendo esta escena, me parece muy subidita de tono para haberse filmado a principios de lo sesenta (¡vaya plus rompedor!). Sino también no hay más que observar la cercanía que pretende mostrar el malvado con la hijita de Sam, la joven Nancy (Lori Martin), de 15 años, lo cual refleja claros signos de pederastia. Por lo tanto, ''El cabo del terror'' me parece aparte de un excelente thriller, tenso donde los haya y cojonudamente filmado e interpretado, una pieza ciertamente rompedora y antecesora para el momento en el que fue concebida. Destacar por último esa pedazo de BANDA SONORA acojonante, obra de Bernard Herrman (el habitual de Hitchcok), que muy acertadamente fue rescatada por Scorsese para su posterior remake. En definitiva, un clasicazo de tomo y lomo, absolutamente imprescindible, incluso para aquéllos que hayáis visto el remake (a día de hoy seguramente, una gran mayoría).

Pelea a muerte entre el bueno y el malo

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