miércoles, 8 de abril de 2015

El jorobado de Notre Dame (1923) de Wallace Worsley


 
Imagen del perdido mediometraje ''El jorobado
de Notre Dame''
realizado en 1911
Oficialmente ésta es la primera versión cinematográfica (en formato largometraje, porque ya existía un mediometraje realizado en 1911, a día de hoy, por lo que he podido indagar, totalmente ilocalizable) de la famosa novela de Victor Hugo, ''El jorobado de Notre Dame'', la cual ha dado lugar un buen porrón de posteriores adaptaciones (creo que la más famosa, popular y entrañable, a día de hoy sigue siendo la realizada por la Disney en 1996). Esta película que nos ocupa, se trató de una magna superproducción realizada en 1923 por Wallace Worsley y protagonizada por el magno Lon Chaney (ambos, director y actor, ya habían coìncidido en un film anterior en 1920, ''El hombre sin piernas''), el cual gracias a su impresionante performance de Quasimodo, se convirtió en una gran estrella en Hollywood, con total merecimiento. El apodado ''hombre de las mil caras'' realiza una interpretación del jorobado encerrado en la popular iglesia de París, impecable, a la par de grotesca y laboriosa. Del film es digno destacar varios aspectos. En primer lugar su trabajada puesta en escena. Esta película dejaba constancia de que, ya por aquellos primigenios años, el Séptimo Arte ya prestaba una amplia atención a eso de currarse el tratamiento estético, en contra de esa idea preconcebida que la gente suele tener acerca de que el cine mudo, en general, resultaba precario en determinados aspectos artísticos. 

El grotesco Quasimodo (un inconmesurable Lon Chaney)

El hogar de Quasimodo se encuentra entre
los muros de la catedral de Notre Dame
De hecho ''El jorobado de Notre Dame'' fue el film más caro hasta el momento, pues su elevadísimo presupuesto de casi un millón y medio de dólares, supuso un desembolso astronómico (imaginaos, aplicando la inflación a día de hoy podría equivaler a un film de unos 100 millones de dólares, ¡o sea un pastizal de la virgen!). La mayor parte del dinero fue destinado para la construcción de un escenario que imitase el ambiente parisino del siglo XV en el que se desarrolla la historia, incluyendo la propia catedral de Notre Dame. Viendo el film, uno no puede más que maravillarse pues, con el trabajo artístico, totalmente artesanal. La película además, y lo va a decir alguien que considera que la mayor parte del cine mudo es bastante pesado y aburrido (algo que continúo reafirmando con asiduidad, cada vez que me tengo que enfrentar al visionado de algún ladrillo que data de esta época), resulta bastante amena. La trama posee bastante acción, en especial porque no abusa de tiempos muertos y en líneas generales los acontecimientos fluyen sin que decaiga el ritmo en exceso -eso sí, para alguien que esté poco acostumbrado a ver algo que se salga de los típicos productos mainstream más actuales, visionarla sin bostezar será casi un triunfo. 

Quasimodo es sometido a un cruel castigo...

...la gitana Esmeralda (Patsy Ruth Miller) es
la única que se apiada de su sufrimiento
Lo que sí es un poco matador es el constante aluvión de carteles (en los que se recogen los diálogos de los personajes) de amplias parrafadas, que considero que ciertamente (y es algo que he visto señalado en otros lugares donde critican este film) se podían haber ahorrado un poco, o al menos condensado (en ocasiones la acción de los actores da por sentado lo ocurrido, sin necesidad de recurrir a un cartel explicativo) -esto quizás delate en cierto sentido, algo de inexperiencia o torpeza por parte del director y demás colaboradores. Así mismo, y es lógico también tratándose de un film mudo, las interpretaciones son muy excesivas (sobreactuadas) y un tanto frías (poco creíbles y faltas de fuerza), en especial el dueto formado por los amantes, la gitana Esmeralda (Patsy Ruth Miller, superada con creces por ejemplo, por las futuras Maureen O'Hara o Gina Lollobrigida en posteriores versiones de carne y hueso de la obra) y el caballero Phoebus (Norman Kerry). En el terreno actoral destaca, en mi opinión, Brandon Hurst, haciendo de Frollo (en lo personal éste siempre ha sido un villano que me ha fascinado, en todas las versiones que he visto de esta historia, es un personaje que me ha llamado mucho la atención) y por supuesto, Lon Chaney. 

Los enamorados, Esmeralda y el capitan Phoebus (Norman Kerry)

El malvado Frollo (Brandon Hurst)
Chaney portó un laborioso maquillaje, el cual tardaban cuatro horas en aplicárselo, y una pesada joroba de varios kilos que le obligaba a ir encorvado de verdad, a la par de unas incómodas lentillas que llegaron a perjudicarle la visión de verdad, no se puede decir, por lo tanto, que Chaney no era alguien comprometido a la hora de ponerse en la piel de un personaje. Su caracterización de Quasimodo, todo hay que decirlo, es menos entrañable que por ejemplo, otras posteriores (en especial, si la comparamos con el dulce y bondadoso de la versión Disney), aquí es más oscuro, actúa más bien como un retrasado, no aflora tanto el lado sensible en él, por lo tanto no despierta tanta compasión por parte de los espectadores al presenciar sus acciones. En resumidas cuentas, me parece que a nivel de clásico es meritoria de darle el beneficio de un visionado si uno se considera amante del cine, a pesar del porrón de años que carga a sus espaldas y de lo anticuada que, por su condición de film mudo, se ha podido quedar. 

Frollo tiene sucias intenciones con Esmeralda

En lo personal, a pesar de ser muda (y repito, es un cine que me cuesta ver, porque me resulta generalmente cansino y plomizo), me pareció una película ciertamente amena y muy interesante; eso sí, si me preguntasen por mi adaptación favorita de la historia de Quasimodo, la nostalgia manda en mí, seguiría eligiendo una y mil veces la versión de Disney (a pesar de las múltiples variantes que presenta con respecto a la novela original, que tanto molestan a los más puristas). 

Quasimodo carga con Esmeralda, como si ésta fuese un saco de patatas

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