viernes, 3 de abril de 2015

El Cid (1961) de Anthony Mann


 
El Cid Campeador, Don Rodrigo Díaz de Vivar (Charlton Heston)
Hollywood no dejó pasar nuestra jugosa historia de ''El Poema del Mío Cid'', y de manos del productor Samuel Bronston, se llevó a cabo la adaptación de tan ilustre texto, el cual recogía los andanzas del caballero Don Rodrigo Díaz de Vivar, todo un héroe nacional. Bronston fue era una persona a la que siempre le fascinó España, y fue un gran potenciador de que producciones tuviesen nuestro país como lugar de rodaje. Bajo su nombre están coronadas pelis como ''Rey de reyes'', ''La caída del imperio romano'' o la que nos ocupa, las cuales fueron íntegramente realizadas en terrenos hispanos, de ahí que podamos corroborar la premisa de que tenemos un país ''de cine''. Pues bien, ''El Cid'' es una magistral película épica, dirigida por Anthony Mann (otro al que España le tiraba bastante, de hecho estuvo casado con la mismísima Sara Montiel -vaya bajón pegó Sarita, de tener por cónyuge a un prestigioso realizador hollywoodiense, a protagonizar una boda frikaza con un fulano cubano de cuyo nombre ni me acuerdo-), la cual nos va relatando, obviamente, las consiguientes aventuras del Cid Campeador (muy correctamente encarnado por Charlton Heston -experiencia dentro del cine épico tenía el tío, ¡no se puede negar!-), recogidas en ''El Poema del Mío Cid'', eso sí, con las inevitables licencias made in Hollywood, las cuales no me parecen tan atroces como señala por ahí algún que otro purista a ultranza. 

Jimena (Sophia Loren), el amor de Rodrigo

Batida en duelo
Recuerdo haber visto esta película hace un montón de años, era un niño y nos la pusieron en el colegio (tuvimos que verla en tres o cuatro clases, porque es larga de cojones) y bueno, a grandes rasgos me moló bastante, e la verdad me sirvió como vehículo de aprendizaje acerca de la figura de su protagonista (más que con el mismo texto, del cual tuve que aprenderme de memoria, por imposición de algún profe de literatura tocapelotas, según que fragmentos, ¡menuda tortura!). El film, como otras grandes obras épicas de la época, goza de una realización sublime y apoteósica. La ambientación es espléndida, ¡cómo lucen los paisajes de la Sierra de Madrid, de Cuenca o Ávila, con esos ilustres castillos y murallas! Lo mismo se puede decir del curro estético, véase diseño de vestuarios, decoración de interiores, en definitiva se nota que estamos ante una gran producción y que no escatimaron en detalles para elaborarla con exquisito gusto (hay quien asegura que en un determinado plano, se puede vislumbrar un avión, aunque yo la verdad no me he percatado de dicho detalle). 

Jimena y Rodrigo se dan muestras de su amor

Preciosos escenarios hispanos
Sí es cierto que la historia presenta numerosos anacronismos y peca de falsear a gusto del guionista la historia en sí, pero bueno, hay que tener en cuenta que estamos ante una película, las licencias van ligadas a ello, sino el cine no sería lo que es si se ciñese cien por cien a la extrema realidad. En tal caso, estas leves licencias no creo que molesten en absoluto a la hora de disfrutar del film. Destacar el amplio reparto encabezado por dos grandes (y popularísimos) actores del momento; he mencionado a Charlton Heston -el alma mater de las pelis épicas, que ya venía de meterse en la piel de Moisés o Ben Hur, se apunta otro personaje mítico-, y la guapísima italiana Sophia Loren -está sensual y espléndida, luciendo por doquier todo tipo de modelitos con gracia y elegancia-, secundados por un buen porrón de rostros, no tan reconocidos, pero igual de profesionales y cumplidores dentro de sus respectivos roles (véase a Herbert Lom, Raf Vallone, John Fraser,...). 

Los musulmanes desean su parte de la península ibérica

El príncipe Alfonso (John Fraser) jura no haber tenido nada
que ver con la muerte de su hermano, causa de su coronación
Otro tanto a su favor es la magna BANDA SONORA (nominada al Oscar) del experto musicalizando cine épico, Miklos Rozsa (a él pertenecen otras míticas partituras como las de ''Quo Vadis'', ''Ben Hur'' o ''Rey de reyes''). La pega que le pondría, como siempre señalo en este tipo de producciones, es su extensísima duración, la cual sobrepasa las tres horas, lo cual siempre puede ser un cierto inconveniente añadido que a más de uno le puede echar para atrás a la hora de decidirse a visionarla (un poco más de elipsis no habría venido mal, desde luego). A pesar de todo, ''El Cid'' es otra de esas grandes joyas épicas y un auténtico disfrute para todo aquél admirador de este género, gratificante homenaje por parte de Hollywood de una emblemática figura de la historia de nuestro país, el cual además cosechó un gran éxito.

El Cid continúa cabalgando incluso después de muerto

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