domingo, 10 de mayo de 2015

Amantes de ultratumba (1965) de Mario Caiano


 
El Dr. Arrowsmith (Paul Muller) se venga del
adulterio de su esposa Muriel (Barbara Steele)
Excepcional film de terror gótico italiano, muy en la línea de otros joyones del estilo como ''La máscara del demonio'' o ''Danza macabra'', con los que tiene en común aparte de su tenebrosa y trabajada atmósfera, la presencia protagónica de la magna estrella del género de la época, Barbara Steele. En ''Amantes de ultratumba'', Barbara Steele tiene un doble papel (algo muy común en ella dentro de este tipo de producciones), por un lado es la adúltera esposa de un médico, al que éste descubre con su amante, y a la que tortura y mata (junto al amante), y por otro es la cándida y frágil hermana gemela de ésta, la cual se convertirá en el personaje central de la trama acontecida. El médico torturador pretenderá volver chiflada a la hermana de su difunta esposa (como en ''Luz que agoniza''), para así poder quedarse con la fortuna de la que ella, por ley, es heredera. 

Jenny (también Barbara Steele), la hermana gemela de Muriel

Solange (Helga Line), la malvada criada
Sin embargo, en un momento determinado, una venganza de ultratumba asomará para explotarle en las narices, la difunta esposa torturada y su amante, volverán del más allá, con la apariencia de unos zombies putrefactos, para cobrarse su correspondiente e infernal deuda. Terror gótico (con reminiscencias a Edgar Allan Poe), thriller, terror sobrenatural, adulterio, venganzas; todos estos elementos configuran un gran clásico del cine fantástico italiano de los sesenta, cojonudamente realizado. A destacar esa atmósfera sombría, esa prodigiosa fotografía claroscurista y malrollera, la sombría BANDA SONORA del maestro Ennio Morricone, y la presencia aparte de la hipnótica Barbara Steele, de Helga Line (rostro común del cine español, recordada especialmente por su participación en la mítica serie ''Verano azul'') como sirvienta y cómplice del malvado médico. 

Los perversos amantes resucitan

También llama la atención la mala baba característica de los italianos, reflejada en un uso de la violencia y demás detalles escabrosos, bastante atrevidos para la época. Sin más ni más, una gran película, una joya de terror gótico italiano a la altura de las más sobresalientes piezas del maestro Mario Bava.

El rostro de la muerte

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