domingo, 3 de mayo de 2015

Jamón, jamón (1992) de Bigas Luna



Pe y Bardem, muestra del glamour personificado
Pues, no tengo intención de ser nada condescendiente con este horror fílmico. No encontraría palabras precisas en el mundo para describir la infamia que este bodrio supuso para mis ojos. Para que luego se quejen de la existencia de esa pertinente coletilla acerca de que el cine español es repugnante y que pocos sean los que lo vean, ¿cómo no?; si se da cabida y bombo excesivo a despropósitos de mal gusto como esto que nos ocupa y se anulan otras joyitas desconocidas elaboradas con talento y eficacia, no como casi todas las películas de la inefable filmografía de Bigas Luna. ''Jamón jamón'' es una bizarrada lamentable, un film esperpéntico, cafre e infumable. Dicha escena en la que presenciamos a un loro y una tía con un abanico diciendo "waka waka" (¿serviría para inspirar a Shakira con posterioridad?) y un tío se excita y se masturba con dicho espectáculo es de antología, vamos (antología de la estupidez). 

Pobrecita Pe, que aseguró que Bigas Luna le había
creado un trauma por haberle hecho enseñar las tetas

''Venga chupa, que saben a tortilla de patata''
No se me ocurre una película que resuma lo que es la basura mejor que este obra repelente (bueno sí se me ocurren, desgraciadamente las hay a montones, pero es una forma de hablar). No hagamos mención ya a la ''loable'' participación de la futura parejita ganadora de un Oscar, Pe y Bardem, ¡qué horror!, en serio meten más miedo que encontrarte debajo de las sábanas a Camila Parker Bowles sin maquillar. En mi opinión, aquí dos claras muestras de lo sobrevalorados que están dichos actores ofreciéndonos unas ¿interpretaciones? nefastas y grotescas, grotescas por lo perturbador que resulta contemplarlas más de 10 minutos seguidos (bueno, decir que él mejoró en el terreno profesional; ella en su línea de artificialidad, siempre sostendré que es una de las más horrendas actrices del panorama actual, y no creo que exagere ni un ápice). En fin, creo que ya me he excedido más de lo que se merece esta porquería. Por resumirla en una palabra: ¡una mierda!, y dedicarle dicho término, es hacerle un halago.

Cuando no enseña una las brevas, enseña el otro la chorra
¡Cine culto de categoría, vamos!

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