jueves, 21 de mayo de 2015

La costilla de Adán (1949) de George Cukor


 
Los protas, Adam Bonner (Spencer Tracy)
y su mujer Amanda (Katharine Hepburn)

De las numerosas películas en las que coincidieron la magna pareja interpretativa, Spencer Tracy y Katharine Hepburn, probablemente estemos ante la mejor, más acertada y memorable de ellas (amén también de ''Adivina quien viene esta noche'' por supuesto). ''La costilla de Adán'' es una ácida sátira al machismo predominante de la época, poniendo como marco una sala de juicios en los que se disputará el juicio (¿qué iba a ser, no?) a una mujer timorata (Judy Holliday) que, presa de un ataque de histeria, ha atentado contra su marido infiel (Tom Ewell, prota de ''La tentación vive arriba''), con un revolver. El hecho es que una avispada abogada (Katharine Hepburn), de claros ideales feministas, será la que se preste a defender a la mujer. El problema se presenta cuando el fiscal del caso, o sea el oponente de ella en la sala, resulta ser su propio marido (Spencer Tracy). El resultado final, una ''encarnizada'' pelea entre ambos que compone una divertidísima y deliciosa comedia en la que se pone, como ya he dicho, en tela de juicio la tan avergonzante supremacía del género masculino de la época. 

Rivales en la sala del juzgado...

...y en sus vidas diarias también
El guión es excelente, el tema del machismo y la dura crítica hacia él, está resuelto con elegancia y finura, rezuma humor negro e incluso cierta demagogia totalmente perdonable, al fin y al cabo el tono paródico inunda la cinta. Por momentos la crítica tan indomable hacia el macho ''dominante'', resulta tan apoteósica y ''agresiva'' que acaba rebajando la imagen del hombre hacia el más absoluto hazmerreir (como ya he dicho, hay que saber también tomarlo por el lado bufonesco y no al pie de la letra). La película compone una concatenación de secuencias magníficas, en especial las que progresivamente van teniendo lugar en la sala del juzgado donde los personajes protagonistas irán procesando su rivalidad mutua. En resumidas cuentas estamos ante un maravilloso clásico de la comedia sofisticada que prueba la brillante química entre su pareja protagonista, y como ya señalé con anterioridad, desde mi punto de vista, estamos ante una de las mejores películas de dicho dueto cinematográfico y, probablemente de las más recordadas. Una joyita del Séptimo Arte que como toda buena película, sirve a la perfección para pasar un rato excepcional y divertido.

Machismo disuelto a tiros

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