lunes, 4 de mayo de 2015

Infierno de cobardes (1973) de Clint Eastwood


 
El innombrable chulito y misógino del protagonista (Clint Eastwood)
Tras ser la estrella por excelencia del spaghetti-western gracias a su colaboración con Sergio Leone, Clint Eastwood decidió hacer su propia aportación al género, en esta ocasión no sólo como protagonista, sino también desde detrás de las cámaras. Eastwood había ya hecho sus pinitos como director con el excelente thriller ''Escalofrío en la noche'' y con ''Infierno de cobardes'', trató de hacer un refrito de los clichés del western clásico incluyendo ciertos tintes de aire surrealista, dando como resultado, y lo digo muy clarito, un mojón de mucho cuidado. El film me pareció espantoso, ya de por sí no me mola especialmente el western pero es que éste concretamente me resultó abominable, absurdo y por lo que veo en base a sus comentarios, infinitamente sobrevalorado. 

Todo el mundo al servicio del chulito, ¡faltaría más!

Las mujeres aquí son un cero a la izquierda
Me revienta grandilocuentemente el aire excesivamente machista y misógino que desprende la película, con un protagonista repugnante, con aires de superioridad, asqueroso y nada empático que campa a sus anchas por ahí violando mujeres como signo de virilidad, de verdad algo insisto, repulsivo. Con el paso de los años, Eastwood se ha ido moderando convirtiéndose en un autor de cine más digamos ''social'', de denuncia, más modélico y contenido, pero no olvidemos sus orígenes de matón chunguete y la imagen que aquí transmite como cowboy de marras al que nadie le puede toser, me da auténtica grima. La historia va sobre un pavo que llega a un pueblo para vengar la muerte del antiguo sheriff, entre que se prepara para dar ajusticiamiento a los responsables de tal hecho, el tipo comienza a dar por culo a todo el mundo creyéndose el más guay del cotarro y haciendo su propia ley, porque claro, nadie se atreve a plantarle cara. 

Entre tanta peña, nadie tiene agallas de plantarle cara al ''bueno'' de Clint

Al tipo se le antoja pintar el pueblo de rojo... y se pinta de rojo
Como ya comenté lo que genera es que el prota, ante los ojos del espectador, se vea como alguien odioso y nada carismático, por lo tanto en el tramo final en el que llegan los supuestos villanos, no nos importa lo más mínimo que lo linchen, es más, en mi modesta opinión, lo hubiese agradecido, así le bajaban los humos. Lo peor de todo es el trato que se le da a la mujer en el film, tachándola de objeto y mecanismo de sumisión, para que luego los haya que tachen el terror (y más concretamente el slasher) de misoginia, por favor, ¿se han visto esto?, el terror precisamente se ha caracterizado por presentar a la mujer como elemento de fortaleza, heroínas capacitadas para romperle la cara al psicópata de turno sin necesidad de un machito que las defendiese, en cambio esto me resulta insultante, en especial la gratuita escena de la violación que se muestra para más inri, como ensalzamiento del ''héroe'' protagonista. 

¡Qué monótona la vida en el oeste!

En resumidas cuentas, el film me parece un espanto, no llega ni a la altura de los talones a los clásicos spaghetti-westerns de Sergio Leone (a los que claramente pretendía imitar), roza lo insoslayable y el bizarrismo más insoportable, pero claro, ahora Clint Eastwood se ha convertido en un autor de prestigio, es lo suyo alabar cualquier trabajo suyo para no pecar de poco instruido. Sinceramente, para mí es lo peor que éste ha hecho en su carrera, como intérprete y como director, no me extrañaría que hasta él mismo eche balones fuera cuando le recuerden este alegato a la misoginia presente en su carrera.

Va a ser que al final hay que tragarse la pantomima
de que el pavo éste era un fantasma y todo

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