domingo, 18 de mayo de 2014

Audition (1999) de Takashi Miike



El gilipollas del prota haciendo una audición falsa para encontrar mujer
¡Menudo pedazo de truñazo! ¡Jesús!, creo que es una de las películas más lentas y aburridas que he visto en mi vida. Verla es un auténtico suplicio, como se ha dicho por ahí, una auténtica tortura. Lo que pasa es que como cuatro criticuchos de pacotilla han dicho que es guay, pues la gente se harta de hablar maravillas de ella, así, porque sí. Pero vamos que aunque de este film se sostuviese mediante votación popular que es digno de un sobresaliente, para mí sin lugar a dudas seguiría siendo un engendro repelente. Con una historia tan estúpida que no hay quien se la crea, con unas actuaciones tan malas que dan ganas de vomitar (algo pasable es la chica psicótica, pero sólo en muy pocas ocasiones). La mierda esta va de un tipo que hace siglos que no moja, desde que la espichó su mujer, y no se le ocurre otra idea más brillante que convocar un casting (o audición) ficticio para encontrar a ésa que se convertirá en la sustituta para su difunta mujer. Resulta que la elegida será una tipeja retraída, que está como una puta cabra y la cual, después de una interminable sucesión de larguísimas y letárgicas escenas, acabará torturando mediante métodos totalmente aberrantes (para que luego echen pestes contra "Viernes 13" o semejantes por su violencia gratuita, entonces esto no sé yo qué será). 

Aquí el tipo con su desafortunada elección

La tía loca a punto de empezar a torturar a su "amor"
Vamos a ver, a mí me gustan las películas que se toman su tiempo en desarrollar la historia, lo que da tiempo a conocer bien a los personajes, empatizar con ellos,..., pero este horror casposo no es que se tome su tiempo es que no llega a arrancar. Te la venden como un film intenso con escenas impactantes y descubrimos una tomadura de pelo, más cercana por momentos a la comedia (de la risa involuntaria que provoca), para intentar remontar al final con una escena que trata de impactar, pero claro, como ya llevas más de hora y media aburriéndote a más no poder, como que te importa un pito lo que ocurra. Y es que lo que no se puede hacer es que en un film de casi 2 horas, no pase nada pero absolutamente nada hasta los 15 últimos minutos y encima la escena final, que se supone que es algo nunca visto, es rematada de una forma más ridícula que el argumento de mierda de la propia película (por favor echar un vistazo a la escena final en la que llega el hijo del protagonista brutalmente torturado y decirme si no es para mearse de la risa ante el timo que supone esta pantomima). 

Se podría haber ganado la vida haciendo piercings

Lo dicho, otro truño oriental admirado por la crítica (no se sabe bien por qué) pero que al espectador inteligente le producirá arcadas del asco que da (ojo! no a consecuencia de ninguna escena del film) el argumento hilarante y ridículo, sus interpretaciones irrisorias y su ritmo soporífero. Eso sí (como siempre digo), si no podéis dormir la recomiendo, porque seguro que a los 15 minutos acabaréis roncando como tigres.

Me pregunto yo, ¿por qué con esta película los críticos no se cebaron con su utilización
masiva de la violencia gratuita para ponerla a parir, como suelen hacer habitualmente?
¡Ah, claro!, que se me olvidaba, es una peli oriental, ¡hay que quedar de culto, hombre!

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada