miércoles, 21 de mayo de 2014

Las cicatrices de Drácula (1970) de Roy Ward Baker



Aquí el murcielaguito éste, resucitando a Drácula
La quinta película sobre el personaje de Drácula de la Hammer (y me estoy refiriendo a las que incluyen a Christopher Lee, obviando "Las novias de Drácula"), supuso una clara ruptura con respecto al estilo clásico de la productora británica. Eran los setenta y el cine de terror había experimentado grandes cambios, con la aparición en 1968 de films como "La semilla del diablo" o "La noche de los muertos vivientes", el público había perdido parte del respeto que antaño le propiciaban las historias clásicas de vampiros, desarrolladas en ambientes góticos y barrocos. Pues bien, la Hammer era consciente de ello y quiso saltarse, en cierto sentido, ese buen gusto de tipo clásico que caracterizaba a la mayoría de sus films, eso sí, sin abandonarlo del todo. Así que "Las cicatrices de Drácula" supuso el inicio de un nuevo estilo que marcaría el resto de producciones que la compañía británica abordaría a partir de entonces. Si bien, siguieron siendo fieles a su estética característica, manteniendo la ambientación victoriana y la correctísima fotografía colorista característica de sus más representativos productos, "Las cicatrices de Drácula" añadió una visceralidad inusual hasta entonces en films marca Hammer. Parecía como si los ingleses quisiesen ponerse a la altura de otros productos americanos y demostrar que a la hora de mostrar mala leche ante la pantalla, ellos tampoco se quedaban atrás y así configuraron la película de Drácula más violenta y cruda de la que jamás se encargó la productora. 

Y Christopher Lee vuelve como Drácula, una vez más

Los rivales de Drácula, Simon (Dennis
Waterman) y Sarah (Jenny Hanley)
En sí, el film arranca enlazando más o menos con la secuela anterior, "El poder de la sangre de Drácula". El encargado de resucitarle en esta ocasión es un murciélago colega suyo, que entra volando en su castillo y tras vertir su sangre, sobre su característica capa roja, Drácula se materializa una vez más y ¡catapum!, regresa una vez más (para nuestro gusto, de nuevo con el rostro del magnífico Christopher Lee). Resulta que Drácula no está solo en su castillo, dispone de un sirviente, Klove (personaje al que ya se había hecho alusión en una secuela anterior, "Drácula, príncipe de las tinieblas", aunque realmente no se establecen paralelismos entre ambos films), que le ayudará en sus fechorías a la hora de alimentarse de la sangre de los humanos del pueblo cercano. Pero claro, la peña de dicho lugar se mosquea porque están hasta los huevos de que el Conde se abastezca de sus torrentes sanguíneos y en plan comunidad de vecinos furiosa, parten con antorchas y hachas al castillo de Drácula y se lo queman. Será cuando veamos que en esta ocasión Drácula pierda todo el toque de sofisticación que le había caracterizado y pase a ser algo así como un matarife de primera, pues cabreadísimo, va hacia al pueblo y arma una escabechina en la Iglesia dejando un reguero de muertos considerable, para dejar constancia de que al Conde Drácula no se le tocan los huevos.

El picha brava de Paul (Christopher Matthews) a punto
de jincarse a una vampiresa amante de Drácula

La vampiresa preparada para hincar el diente
La acción cambia de rumbo y se centra en un trío de protagonistas que serán el centro de la trama a continuación. Por un lado se encuentra una parejita, Simon (Dennis Waterman) y la pechugona Sarah (Jenny Hanley), que están a punto de contraer matrimonio. Por otro, está Paul (Christopher Matthews), hermano de Simon, que es un picha brava y se va beneficiando de todas las mujeres de la zona. Por un lío de faldas, Simon huye por patas y acaba en el castillo del Conde Drácula, ¡vaya mala suerte! De donde, lógicamente no saldrá vivo, no si antes tirarse a una de las vampiresas amantes de Drácula, la cual acabará salvajemente cosida a puñaladas por el vampiro (al estilo Michael Myers). Posteriormente, la parejita partirá hasta la zona en busca del hermanito desaparecido y claro, les tocará lidiar con Drácula, el cual (en si línea), ansiará vampirizar a la chica. Pues bueno, a mí personalmente "Las cicatrices de Drácula" es una película que me gusta mucho. No es obviamente de las mejores protagonizadas por el personaje, ni de las más destacables de la productora, pero bueno, marcó un ápice de novedad y se desligó del modo clásico establecido hasta el momento por otros films anteriores, lo cual me parece digno de destacar. 

Drácula torturando sádicamente a su sirviente, Klove (Patrick Troughton)

Una gráfica muestra de la agresividad de Drácula
Me parece una película técnicamente muy bien realizada, con su excelente ambientación gótica (como siempre digo, marca Hammer), muy siniestra y muy entretenida. Christopher Lee vuelve a brillar como cabeza del reparto, ofreciendo una actuación de Drácula más feroz y más agresiva que de costumbre. Lo que más llama la atención, como ya he dicho, es lo gráficamente violenta que resulta por momentos. A ver, no quiero decir con esto que la película sea un festival gore de tripas y sangre, no (esto no es "Blood Feast"), pero que en comparación con otras pelis de la Hammer, se nota que le imprimieron una mala leche desmedida, para nada acorde con el estilo de sus pelis más representativas. Hay una escena concreta, que me llamó la atención, en la que vemos a un personaje ensartado en un gancho de carnicero; escena que no me cabe ninguna duda que sirvió de inspiración a Tobe Hooper para realizar su obra maestra, "La matanza de Texas", eso sí, en esta película veremos de manera explícita a la víctima ensartada tal cual en el gancho, mientras que en el film de Hooper este desagradable momento sólo se intuía, no era mostrado al cual. Por eso digo que estos coletazos de violencia parecen más acordes a la evolución que iría procesando el cine americano para la concepción de las pelis slasher (por ejemplo) que con un film de tipo clásico confeccionado por una productora que ha hecho de lo sofisticado y elegante su signo de identidad. No obstante, desde mi punto de vista, esto es algo que se agradece. En fin, que me parece un buen film de Drácula, distinto, bien ejecutado, violento y muy entretenido, desde luego es muy recomendable. 

Antecediendo a "La matanza de Texas"

*MI MOMENTO FAVORITO: ése en el que Drácula (Christopher Lee) cose a puñaladas a su compañera vampiresa, como si fuese todo un psycho-killer.

Drácula no tiene nada que envidiarle a Michael Myers
(por cierto, se nota la hoja retráctil, ¡qué descuido!)

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