miércoles, 7 de mayo de 2014

Necronomicon (1968) de Jesús Franco



La prota, Lorna Green (Janine Reynaud) con mucho calor
¡Un gran mierdón! Lo firma ese creador de basura fílmica al por mayor que fue el español Jesús Franco, que se vio obligado a emigrar al extranjero (en ese momento, no olvidemos que en España había una dictadura que le ponía amplios márgenes) para elaborar todo su talento creativo, que se resumía a despelotar al plantel actoral a la mínima ocasión que tenía, en cuantas más escenas, de la película concreta, mejor. En esta ocasión, Franco rodó esta inmunda basura en Alemania y bueno, podíamos decir que debido a la época que se rodó, "Necronomicon" (que por cierto, nada tiene que ver con el famoso "libro de los muertos" al que hace alusión el título) se hizo un huequecito entre el público por sus altas dosis de erotismo picantón. Franco tiró de su afición a los textos del marqués de Sade, para componer un film extrañísimo en el que el sadomasoquismo se pone de manifiesto (no hay más que echarle un vistazo a la carátula). 

Aquí la peña esperando los azotes

¡Sadomasoquismo a tope!
La película es una grandísima porquería, el guión no tiene ni un mínimo de sentido (una de esas excusas patateras para quedar de autor surrealista, para ocultar una grave falta de compromiso e interés en elaborar una historia coherente), todo se resume a un puñado de escenas de desnudos (sobre todo femeninos), tres o cuatro escenitas de sexo (vistas a ojos de hoy en día, muy contenidas y lights) y poco más. El resto es un puto aburrimiento, un ladrillazo tan soberano, que la verdad cuesta un triunfo completar el visionado completo del film. Vamos, que no vale ni para tomar por culo, ni como obra de supuesto culto, ni como simple y mera curiosidad por pertenecer a la filmografía de un director tan notorio en el género como fue Jesús Franco. Un esperpento verdaderamente lamentable y letárgico. 

A la prota se le va ya demasiado la olla

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