viernes, 9 de mayo de 2014

Trece asesinatos y medio (1981) de Mickey Rose



Primera coña, el film se inicia con un plano homenaje a "Halloween"
y señalando como fecha el cumpleaños de Jamie Lee Curtis
Bastante años antes de que la famosa saga de "Scary Movie" parodiase el terror de moda de finales de los noventa y principios de los dos mil, ya hubo claros antecedentes que demuestran que dicha fórmula, seguida por los populares hermanos Wayans (creadores del guión inicial de la famosa saga cómica), siguió unos patrones ya definidos al principio de los ochenta. "Trece asesinatos y medio" es ni más ni menos, que una parodia de los popularísimos filmes slashers que estaban petándolo en taquilla en ese momento. Así pues iremos asistiendo durante el metraje, a constantes guiños cómicos de fragmentos de pelis del género como "Halloween", "Llama un extraño" o "Viernes 13", las cuales irán componiendo una historia apoyada de una serie de gags, que terminan derivando en la comedia más absurda imaginable. 

Parodiando a "Llama un extraño"

El asesino se hace un lío escogiendo armas para matar
Hay que decir que la idea me parece un tanto original y la película se guarda momentos interesantes y ciertamente llamativos (hasta nunca antes planteados en un film), como por ejemplo, ese simpático contador que va poniendo de manifiesto las víctimas del asesino (hasta completar los 13 -y medio- que señala el título) o el uso de la ironía poniendo de manifiesto los clichés del género. No cabe duda que, la burla desmedida que se hace acerca de las llamadas normas, para sobrevivir a un film de terror, pudo influenciar un tanto a Kevin Williamson, cuando abordó el libreto de "Scream", en la cual pone de manifiesto un discurso similar; aquél que señala que los personajes en una peli de terror deben cumplir con ciertos requisitos para descartarse como víctimas del asesino en cuestión.

Nos irán haciendo un recuento de los cadáveres

El asesino hablando a través de un pollo de goma
No obstante, "Scream" hizo un uso muy inteligente de la sátira (lo que la convierte en una película única dentro del amplio universo del slasher), pues nunca abandona el tono serio de la historia, lo cual aquí no sucede. "Trece asesinatos y medio" acaba desembocando en una película demasiado tontorrona y muy mal realizada, con personas nada interesante y bobalicones y una evidente caída del interés, a medida que va avanzando el film. Es como si hubiesen partido, el guionista (el propio director, quien había sido colaborador habitual de Woody Allen en los primeros trabajos del director neoyorkino), de una idea interesante, llamativa y ciertamente original, pero llegados a un punto, no supiesen salir del paso cayendo en un esperpento argumental sin pies ni cabeza y demasiado ridículo, incluso enfocándolo dentro del terreno de la comedia y la sátira. Y es que llegada la mitad del film (aproximadamente), a mí en lo personal, me empezó a parecer un poco pesado y poco (o casi nada) interesante.

La novena víctima es la reina de la promoción

La película creo que puede merecer ser rescatada del olvido, como mera curiosidad, sobre todo por haber supuesto, como ya he dicho, un claro caso antecesor de una de las sagas cómicas (que han parodiado el cine de terror) más taquilleras, famosas y gamberras de la Historia, como es "Scary Movie", aunque eso sí, éstas resultan mucho más divertidas (al menos a mí así me lo parece) que este primigenio antecedente ochentero, por lo menos supieron utilizar el humor absurdo y la parodia extrema, con mucha más gracia. 

La virginal protagonista emulando a Olivia Newton-John en "Grease"

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