miércoles, 21 de mayo de 2014

El increíble hombre menguante (1957) de Jack Arnold



El prota, Scott (Grant Williams) de
crucero con su mujer (Randy Stuart)
Aquí un clásico imborrable y magnífico de ciencia ficción, probablemente uno de los films de los numerosísimos del género que se hicieron durante los cincuenta, que mejor reputación mantiene y mayor número de alabanzas por parte de los críticos sigue cosechando, con todo merecimiento. "El increíble hombre menguante" es un film fascinante en todos los sentidos. En primer lugar, posee una historia original, espeluznante, dramática y apasionante a partes iguales. Está basada en una novela del escritor Richard Matheson, y él mismo a su vez, configuró el propio guión. Por otro lugar, no cabe duda de que su realización es espectacular y a día de hoy sigue mostrándose, a mi forma de ver, impresionante a ojos de todo aquél que le ofrezca un visionado. En la dirección tenemos a un experto en el tema, Jack Arnold, responsable de otros clásicos de terror y ciencia ficción cincuenteras memorables como "La mujer y el monstruo" o "Tarántula", y la verdad aquí se supera, con una puesta en escena prodigiosa. Con este film se abordó el llamado "terror atómico" desde una perspectiva distinta. 

El pobre Scott se verá envuelto en una nube de polvo radioactivo...

...como consecuencia, irá menguando poco a poco
Lo normal hasta entonces era que, en este tipo de películas, los avances tecnológicos (véase objetos radioactivos), fuesen los responsables de peligros para la humanidad, tales como monstruos o animales mutados, que adquirían proporciones gigantes, o seres procedentes de otros planetas, etc. No obstante, en esta película la radiación se muestra peligrosa para un individuo en cuestión que sufrirá en sus carnes unas fatales consecuencias para sí mismo. El protagonisa, Scott Carey (Grant Williams), se encuentra de crucero con su mujer, Louise (Randy Stuart), cuando estando solo en la cubierta, es envuelto por una extraña niebla, que lo envuelve durante unos segundos. Aparentemente no le ha pasado nada, pero cuando vuelve a su casa, empezará a notar evidentes cambios en su cuerpo, poco a poco irá menguando. En cuestión de meses, no llega a ser más alto que una pila alcalina, y por supuesto, su vida se convertirá en una angustiante pesadilla, pues en las cuatro paredes de su casa, se topará conque cualquier objeto cotidiano puede ser útil para él, como arma para defenderse de múltiples peligros. La película es que es prodigiosa. 

Al pobre hombre se le irán presentando más y más complicaciones

Ya no levanta un palmo del suelo
No sólo porque gracias a su imaginería visual, sus realizadores nos han ofrecido algunas de las escenas más increíbles de la Historia del cine fantástico, sino porque el componente dramático que desprende su guión, en el que acabamos viviendo junto al protagonismo, su excesivo martirio, le da un componente, creo que, casi único tratándose de la categoría de film de serie B de la que se trata, cuyos guiones suelen carecer de la carga moral y filosófica que desprende esta joya. En resumidas cuentas, es una obra maestra; no hace mucho que la he vuelto a revisionar y me siguió dejando boquiabierto la gran mayoría de efectos visuales que posee. Sí, algunos trucajes fotográficos pueden ser algo cantosos, debidos al paso del tiempo, pero es que la mayoría de los simplones efectillos de andar por casa, siguen viéndose maravillosamente realistas (los que tanto abusan de la matraca digital deberían echar un vistazo al trabajo de estos talentosos artistas de antaño); la mayor parte de ellos consistían en construir unos decorados de pega gran tamaño (véase lámparas, el auricular de un teléfono, un sofá, tarros de comida, una caja de cerillas, etc.) para que al lado del actor real, él pareciese diminuto, y fijaos el realismo tan alucinante que se consigue con semejante simpleza de trucos. 

El gato siempre le tuvo ojeriza

Repito, eso era labor de auténticos artistas (hoy en día, plantarían un montón de chromas con escenarios digitales y a tomar por culo). Bueno, sin más ni más, "El increíble hombre menguante", una joya, una obra maestra, un film imprescindible para todo aquél amante del cine fantástico y del cine en general, para aquéllos que sólo ven méritos en las pelis de Fellini, Bergman y compañía, que abran un poco sus mentes y sepan verle valía cinematográfica a otro tipo de obras que de verdad, se lo merecen. 

Al pobre no le quedará otra que agudizar el ingenio para sobrevivir

*MI MOMENTO FAVORITO: esa fabulosa y tensa escena en la que Scott (Gran Williams), debe pelearse a vida o muerte con una araña, para su tamaño, desproporcionadamente gigante. 

''¡Buff, qué mal rollo!''

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