sábado, 3 de mayo de 2014

Los ojos del mal (2006) de Gregory Dark



Ojos que no ven...
Que un slasher se lleve un aluvión de críticas sumamente negativas, no es ninguna sorpresa (lo raro sería lo contrario), ya he dicho en múltiples ocasiones que se trata de un subgénero muy mal visto por aquéllos que van de entendidos de cine y nunca les reconocerán ni una sola característica positiva (aunque la tengan, que muchos las tienen de sobra), por lo tanto los comentarios tan generalizados que apuntaban que "Los ojos del mal" era una solemne mierda, no me influenciaron lo más mínimo a la hora de hacer que me interesase por ella. Y es que, la verdad, tras ver el trailer me pareció una película muy interesante; sabía por supuesto que no iba a ser original (en efecto, no lo es), pero esperaba regodearme con un nuevo homenaje al mágico universo del slasher ochentero, como ya había sido recientemente (en aquel momento) la magnífica "La casa de cera". Así que, bueno, podría decirse que puse una buena dosis de altas expectativas en lo referente a este film y, digamos, que en cierto sentido se cumplieron, aunque por otro lado me sentí profundamente decepcionado. Veamos, el film, ya lo he dicho, es un slasher, al puro y clásico estilo; por lo tanto ¿qué nos vamos a encontrar?, a un grupito de jóvenes, encerrados en un lugar concreto y aislado, a merced de la ira de un sangriento psicópata que irá haciéndolos picadillo, ¡anda!, todavía habrá por ahí algún lelo que le pille de sorpresa esto. 

¡Carnaza para el asesino!

Jacob Goodnight (el Pressing Catch español -sí, sí español- Glenn
Jacobs, conocido por el nombre de Kane), un asesino que acojona
En esta ocasión, el film nos presenta alguna variación del tema (aunque en resumidas cuentas, nos va a llevar por el mismo camino), y es que aquí no tendremos a los típicos jovencitos de excursión o de vacaciones, sino a un grupo de (jóvenes eso sí) reclusos, a los que se les ha impuesto un trabajo social, para así ver reducidas sus condenas. Su labor será limpiar un viejísimo hotel, que está hecho una mierda por culpa de un incendio que tuvo lugar en él un porrón de años atrás. Bueno, pues ya tenemos la ratonera y los ratones, ahora sólo hace falta que haga su aparición el correspondiente raticida; sí señores, el psicópata. Y es que, como ya era bien sabido de antemano, el hotel es la guarida del killer que se irá cargando a los jóvenes. El asesino merece una mención especial, y es que se trata de Glen Jacobs, más conocido por su nombre artístico Kane, una masa inmensa de músculos de más dos metros, que debe su fama a pertenecer al mundillo de los Pressing Catch (supongo que son de sobra conocidos, pero por si acaso alguien no lo sabe -mira que me extraña-, aclarar que son un grupito de borreg..., digo de rudos y fornidos luchadores que se dan de ostias -dícese que fingidas- sobre un ring).

¡Bienvenidos al matadero!

''Eso de ducharse en una peli de terror...''
Comentado un poco su argumento, iré a señalar mis impresiones en base a los comentarios generalizados sobre el propio film. ¿Me parece la gran mierda que se señala por ahí? Pues no. Una vez más estamos ante un film totalmente infravalorado simplemente por pertenecer a la categoría a la que pertenece, siendo ya denostada de antemano (estoy casi convencido que los críticos que la ponen a parir, un 90% de ellos ni se han molestado en verla). Sobre la película creo digno el hecho de destacar varias cosas. La primera de ellas es que posee una dirección solvente, simplemente efectiva y funcional, teniendo en cuenta que el realizador Gregory Dark, abordaba su primer proyecto profesional, por así decirlo (antes se había dedicado durante largo tiempo al porno), pues me parece meritorio el hecho de señalarlo como un punto a su favor. El segundo es la ambientación, bastante cojonuda, apoyada por el tratamiento de una fotografía opresiva muy cuidada, que logra transmitir de manera bastante loable la sensación de mal rollo indicada para la película. Por lo tanto tenemos dos características fundamentales para hacer, al menos, que una película de terror no produzca asco desde el punto de vista visual, una correcta realización y una acertada dirección artística y un tratamiento estético acorde con el proyecto que le da rigor y que delata al menos un curre nada desdeñable (lógicamente nadie se va a parar a analizar estas cuestiones en un film de esta categoría). 

La parejita cachonda no puede faltar

Presa del asesino
Vamos con el guión. Vale, es simple, se apoya en estereotipos y va en una dirección muy concreta que en resumidas cuentas va a ofrecernos carnicería por un tubo. No olvidemos, una vez más repito, el tipo de film que es, el error sería no ofrecer dichos aspectos, se trata de un producto destinado a un determinado público, el cual demanda estos atributos, no incluirlos sería una gran cagada, ¡joder! A destacar no obstante, algún aspecto que, incluso dentro de lo típico, se muestra como un guiño que delata cierto amor por el género que se está tratando, prueba de ello es el, para mí, excelente homenaje que se le hace a "Psicosis" e incluso a "Viernes 13" (los que la han visto me imagino que sabrán a lo que me refiero). Luego está el tema del asesino. Ha sido muy criticado el hecho de que el actor principal (o sea la estrella) sea un Pressing Catch, lo que da para hacer el chistecito fácil que tras ese careto de agresivo mazacote, no puede haber un mínimo de talento interpretativo. 

Ojo por ojo

¡Cuidado que te coge el asesino!
Vale, el tal Kane (por cierto, me ha sorprendido enormemente descubrir que es ¡¡español!!, sí, sí, nació en Madrid en 1967), no es que se merezca un Oscar, estamos de acuerdo, pero creo que su papel de asesino furioso e intimidante lo encarna de manera muy acertada; al menos consigue lo propuesto, llegar a inquietar ciertamente con algunas de sus apariciones. Desde luego para mí es un psycho-killer que no provoca risas involuntarias como otros y que imponer, impone lo suyo (hasta acojona incluso). Y luego está el tema de las muertes, ¡detalle fundamental!, estamos hablando de un slasher, no lo olvidemos (por si no ha quedado claro). Pues bien, "Los ojos del mal" no defrauda en este sentido, porque e bastante bestia. Sangre, tiene por un tubo, crímenes crueles y grotescos, los tiene. Hay que decir que se agradece la utilización en múltiples ocasiones de efectos artesanales convencionales, para la elaboración de las muertes; aunque lamentablemente sí se hace también uso en otras de efectos digitales algo pachangueros, que son bastante cantosos y por lo tanto lastran lo suyo el producto final desde el punto de vista visual.  

Rompiendo la norma, no todas las "final girls" han de ser blancas,
aquí Christine (Christina Vidal) demostrando ser una loable heroína

En general "Los ojos del mal" posee lo preciso y exacto para haberme resultado un entrañable y loable slasher; buena ambientación, un gran asesino acojonante, muertes sangrientas y una dirección vivaz. Pero, llegamos al gran PERO, desgraciadamente han sido tan ineptos sus realizadores de cometer una de las mayores cagadas que se pueden llegar a cometer, desde mi punto de vista, en un slasher. Y es que se pasan por el forro una regla fundamental, tan necesaria de ser acatada como la de poseer los aspectos que he ido señalando anteriormente. ¿A qué me estoy refiriendo? A este personaje en concreto: 

Michael (Luke Pegler), un soberano y detestable gilipollas

¡Qué fuerte es el jodido psicópata!
Vamos a ver, si en la trama incluyes, como en este caso, a un personaje que es tan subnormal, tan asqueroso, tan idiota y tan insoportable, lo lógico sería deleitarnos al público con su espantosa, cruel y dolorosa muerte. Pues en esta ocasión, este placer culpable no se verá satisfecho, muy a la desgracia (supongo) de muchos. Michael es un tipejo que desde el minuto uno, estaba deseando que llegase el momento en el que el bestiajo del Pressing Catch, le hiciese reventar la cabeza, o lo cortase en dos, o hiciera que sus tripas acabasen fuera de su cuerpo. Pero no. Michael se convierte (¿pero en qué coño estaban pensando?), en uno de los supervivientes del film. Esta guarrada me hizo acordarme de "Viernes 13, parte 2", en la que ocurre algo similar. En dicha peli había un personaje llamado Ted que era el número 1 de los gilipollas más gilipollas que han poblado las pelis slashers. Pues todavía, a día de hoy, me sigue doliendo profundamente el no haber podido disfrutar de su muerte, porque el muy hijo puta sobrevive. Pues aquí pasa lo mismo, sólo que para colmo, este tipo me resultó todavía más cargante que Ted, lo cual me produjo una profundísima decepción que fuese uno de los que finalmente consigue salvarse. ¡Pero, coño!, ¿tanto costaba mandarlo al otro barrio, puñetas? 

Bonita colección de ojos

Debo decir que este detalle, para mí marcó la diferencia entre inclinar la balanza de "Los ojos del mal" hacia una profunda y chapucera decepción en vez de hacia un film digno de destacar y recomendar. ¡Una lástima! Pero francamente lo considero una cagada imperdonable. Por ello, no puedo darle mi beneplácito a la película. Que no es tan mierda como se ha señalado por ahí, desde luego, pero si tengo que decantarme más entre la opción de si me gustó o no me gustó, pues tengo que ser sincero y decir tajantemente que no. Apuntaba maneras, pero en resumidas cuentas, para mí fue enormemente decepcionante. 

Que no se diga que el asesino tiene el coco precisamente vacío

*MI MOMENTO FAVORITO: la muerte de la calentona de Zoe (Rachael Taylor). Es curioso porque aunque no es una muerte en sí, sangrienta, sí que creo que es una de las más brutales y angustiantes. El asesino (Kane) hace que la chica se trague, enterito, un teléfono móvil, por lo cual se muere de asfixia. Me pareció además una muerte muy original.

Así no se jugaba a "Línea directa"

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