domingo, 10 de noviembre de 2013

Aquella casa al lado del cementerio (1981) de Lucio Fulci



La casa del título
Si tuviese que resumir esta película en una sola frase, lo haría de la siguiente manera: "la estupidez hecha un arte". Aquí tenemos otra de esas sangrentadas realizadas por Lucio Fulci en su época de apogeo gore. El motivo por el que he comentado la frase inicial hace referencia a este estilo con el que Fulci (y los guionistas de sus filmes durante esta etapa) concebían las historias y tramas de sus películas. Cuando hace algún tiempo comenté "Miedo en la ciudad de los muertos vivientes" señalé lo hilarante e ilógica que resultaba a nivel argumental, pues bien "Aquella casa al lado del cementerio" se lleva la palma en cuanto a motivos absurdos e irrelevantes se presentan en la trama de una película en cuestión. Una familia (padre, madre y niño) se trasladan, no se sabe bien por qué, a una antigua casa en medio de un bosque. Resulta que en el sótano hay oculto el zombie del antiguo propietario del caserón, un sádico médico al que le encantaba desmembrar a todo el que se lo ponía por delante. 

La película empieza fuertecilla desde el principio, a los dos
minutos ya hay un asesinato que se las trae

El matrimonio protagonista, los Boyle; Norman
(Paolo Malco) y Lucy (Katherine MacColl)
De vez en cuando, el zombie se pasea por la casa y arma un buen pifostio, ya que manejando los cuchillos de cocina o cualquier elemento cortante, es todo un artesano extrayendo hemoglobina fuera de cualquier cuerpo humano que se le ponga a tiro. Detalles estúpidos, como cuando el matrimonio contrata a la niñera más extraña que ha se ha podido parir en la faz de la Tierra, la cual no tiene inconveniente en recoger los regueros de sangre de las masacres acontecidas por el zombie asesino, como si fuese Cola Cao, dejarán atótino a todo aquél que busque un mínimo de coherencia o de explicación lógica en los hechos acontecidos durante su desarrollo. 

El pequeño retoño, Bobby (Giovanni Frezza)

El personaje de la niñera (Ania Pieroni)
es tan siniestro como desconcertante
Estamos ante una película cuya historia importa un pimiento, al igual que la otra mencionada los acontecimientos no son más que meras excusas baratas para ofrecernos lo que realmente importa, un espectáculo repleto de sangre y gore al por mayor, y en este aspecto ni la una ni la otra se quedan cortas para nada. No obstante Fulci tiene una manera de dirigir tan particular, que convierte en algo cercano a obra de Arte refiriéndonos al aspecto audiovisual, casi todo aquello que filma y esta película es un ejemplo de ello (y digo casi porque también ha hecho alguna que otra sonrojante mierda, sobre todo en su última etapa como director). La película tiene una fotografía genial, y una ambientación verdaderamente aterradora, creo que esta casa es una de las más acojonantes que he visto en mi vida en una pantalla y esos aspectos sombríos que envuelven a los personajes transmiten una sensación de mal rollo al espectador increíble, que ya quisiera conseguir más de un realizador de cine de terror actual con tan suprema facilicidad. 

Esto es lo que se pueden encontrar los Boyle en el salón de su casa

El zombie asesino ataca
La música es un detalle importantísimo y es que ayuda a envolver al film en un aura tan perversa, tan surrealista y tan macabra que la película en conjunto logra transmitir sensaciones de auténtico terror. Y ahora, el apartado más destacado, la composición y realización de las muertes es tan cruenta y sangrienta que es un detalle que impacta positiva o negativamente. A los más sensibles seguramente les horrorizará, en cambio a los fans del gore y films de casquería les fascinará porque además están realizadas con unos increíbles y espectaculares efectos de maquillaje (sobre todo una muerte concreta que señalo en "mi momento favorito"). Así que mi recomendación es pasar de todas las incoherencias del guión, de todos los detalles absurdos que presenta (que los tiene a patadas) y en definitiva no pensar en la historia, ni en la trama, sin más verla y disfrutar de ese universo de terror marca Fulci tan especial, opresivo y visceral significativo de una década para el género irrepetible.

Madre e hijo acojonados vivos

*MI MOMENTO FAVORITO: la muerte de la extraña niñera (Ania Pieroni) es tan brutal como espectacular. El zombie del científico le produce tres o cuatro tajazos en el cuello con un cuchillo que acaba arrancándole de cuajo la cabeza. De verdad, la mejor escena de la película.

Hemoglobina por un tubo

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